De rutas por Cantabria

Pues ya he vuelto. Os cuento cómo me ha ido.

He llegado a Ampuero a las 9 y poco. He aparcado en la salida para La Buena Aparecida y al lado estaba un viejillo limpiando su parabrisas con una rasqueta, ya que lo tenía con una capa de hielo importante. Al verme cómo me vestía y que iba preparando la bici, muy curioso él, me ha preguntado qué iba a hacer. Se le veía interesado por la bici, como si le gustara el tema. Y me ha aconsejado que esperase un poquito porque había helado fuerte y lo más probable sería que hubiese alguna plaquita de hielo, poca cosa, pero que en media horita el descenso de La Buena Aparecida sería más seguro. Como hacía un frío de cojones, y porque si un lugareño lo dice sabrá lo que se cuenta, le hecho caso y no he salido hasta las 10. En el coche se estaba de cine y casi me duermo, jejeje.

A las 10 me he puesto en marcha. Y poco a poco me he subido al Santuario

que dejamos atrás para hacer cima un poco más arriba.

Tras un descenso que he hecho con cuidado por lo que me habían dicho del hielo, y pasando por una serie de pueblitos, he llegado a Llueva, desde donde comienza el Puerto de Fuente las Varas.

La subida me ha encantado. Tiene algún tramo durillo y se puede ir divisando todo el valle que dejas debajo. Además también vas viendo por donde has ido subiendo.

La verdad es que en poco rato se asciende mucho y es una pena que no se aprecie en la fotografía la caída que hay hasta el fondo del valle.

En la cima hay un cruce y para no colarme he preguntado a dos pasiegos, hombre y mujer bastante mayores, que estaban hablando allí mismo, si iba bien para Arredondo y como me he parado a sacar unas fotos he tenido la oportunidad de charlar un rato con ellos. Muy majos también. En la conversación, pues lo típico, que de dónde era, cómo en bici con el frio que hace,... Les he dicho que era de Bilbao y que no hay más que asfalto y coches y que vaya lugar más bonito en el que viven, y la mujer me ha dicho, ojo que es para la reflexión, "si pero no hay trabajo, seguro que en Bilbao no os falta".

Hemos estado un ratillo charlando justo debajo de este peñón.

Desde ahí me tocaba descender hasta Matienzo. El pueblo estaba oculto por una manta de nubes que me ha servido para sacar unas fotos muy guapas.

Aunque no lo parezca, Matienzo está ahí mismo, y hacia la niebla me dirigía yo. En el descenso voy perdiendo visibilidad poco a poco, hasta el punto de que no se veía un pimiento de lo densa que era esa manta de nubes. En la siguiente foto parece que se ve más de lo que realmente se veía. Hay que ver que sensibilidad tienen las cámaras.

Con el descenso, esa niebla, y la humedad que desprendía, la cámara que llevaba al cuello empezó a empaparse y yo a pasar un frío de narices. Al pasar por el pueblo ví un bar y me metí para pedir un caldito. Coño!! Tampoco tenían!! En Bilbao si en invierno no tienes "Salda" ya puedes ir cerrando el local. A ver si van aprendiendo leches. Pues nada, un cafecito solo que me pedido y mientras a secar el objetivo de la cámara que estaba goteando así a lo bobo. Como yo estaba solo en el bar, pues lo normal es entablar un poquito de conversación con el viejillo de la barra y claro, toca hablar de uno. Que si la bici, que si vengo de Ampuero y voy a la Sía. Pues joder!! el tío era tartamudo de los de no articular una sílaba. Ya me pensaba que para decirme el precio del café se iba a estar dos horas. Si al final de la frase que me ha dicho, un buen rato que ha tardado, solo le ha faltado golpearse en la boca con la mano a lo Arévalo. Pero bueno, majo era un rato el señor.

Para salir de Matienzo hay que subir otro Alto, el de Cruz Usaño

En cuya subida he aprovechado para sacar unas bonitas postales de Matienzo.

Desde el Alto de Cruz Usaño comienza el descenso hacia Arredondo

desde donde comenzará la ascensión estrella de la jornada. La cima de La Sía ya se puede divisar a lo lejos.

Por suerte hoy el único agua que se ha visto es el del río Asón a su paso por Arredondo.

Localidad en la cual se coge el desvío hacia el Mirador del Nacimiento del Asón, en el Collado de Asón, primera mitad de la ascensión a La Sía.

Y justo en ese cruce me he guardado la cámara que llevaba al cuello durante los 40 km. que llevaba recorridos en la mochila, ya que una subida como La Sía, de 22 km., hay que subirla sin parar. Es la gracia que tiene, creo yo. Así que he dejado las fotos del trayecto de subida para otro día para así hacermela del tirón. Lo cierto es que la subida al Collado de Asón es preciosa y bien que la hubiera utilizado. Otro día.

Los cuatro primeros kilómetros son muy suaves, apenas si se sube. Con plato grande se hacen. Luego a partir del quinto ya he metido el 42, con el que he aguantado hasta el final, ya que es una subida tendida, sin ninguna rampa de dos dígitos creo yo. Bien es cierto que con un 26 de piñón, 21 cuando me ponía en pie y 30 en los dos últimos kilómetros que ya estaba más cascao. Es decir, entre un 42x21 y 42x30. No sé porqué pero no quería meter el plato de 30 en esta subida y no me ha hecho falta.

En la subida se agradecían las zonas de sombra, porque el sol ha cascado bien todo el día. Hacía mucho frío en velocidad, pero subiendo sobraba ropa. De hecho me he soltado todas las cremalleras habidas y por haber. Los peores kilómetros de toda la subida a La Sía, para mí han sido los tres últimos del Collado de Asón. Pasado el 12 ya empiezas a echar la cuenta atrás y psicológicamente se llevan mejor. El descansillo intermedio viene de cine para recuperar y coger aire y en cuanto ves la cumbre subes con otra alegría.

Ya al final, se notan los kilómetros, aunque no se me ha hecho para nada larga. Lo que sí he tenido ha sido un poco de frío en los dos últimos, ya que había nieve a los lados y quieras que no te afecta. Además la altura también hace que sea más freco el aire. He tenido mucha potra porque no corría nada de viento. Incluso los molinos estaban quietos, ni se movían.

A falta de un kilómetro había una parejita haciéndose fotos con unas estalacticas que colgaban de la roca que parecían espadas láser jedi. Lo menos medían 1,20m. Luego me he puesto a tirar fotos en la cima y no me he acordado de bajar porque eran dignas de ver. Ahí os dejo unas de la cima.

Para el descenso y la vuelta a Ampuero me he guardado la cámara y ya no tengo más fotos. La subida a Los tornos por el lado de Espinosa de los Monteros se me ha hecho pestosísima, un auténtico coñazo. Y el descenso hasta Ramales de la Victoria ha sido la única vez que he pasado frío en todo el día. Me he quedado tieso en el descenso de Los Tornos. Ha hecho frío todo el día pero como iba bien vestido no me ha importado nada, excepto en este descenso. En el cuerpo no mucho, pero las manos se me han congelado y la cara ni te cuento. Hasta los pies me dolían, y eso que he ido con unos botines de neopreno de los de 4,3 mm de grosor que me cogí ayer viernes porque sabía a donde me iba. Por cierto, muy bien de precio.

También es cierto que la velocidad de este descenso no tenía nada que ver con la de toda la jornada, y eso se nota.
Espero que os haya gustado y que en la próxima salgais en las fotos.


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