Un 200 mesetario

AMURRIO - AMURRIO

- Preparándose para una dura jornada.

Cuando entras en la Web del Ayuntamiento de Amurrio y ves que no saben a ciencia cierta su etimología, lo primero que se te ocurre es meter la palabra en el diccionario de Euskaltzaindia para ver lo que se le puede acercar. Pues bien, lo más cercano a Amurrio en euskera es "amusatu", o lo que es lo mismo ....... "DIVERTIRSE". ¡¡Mira tú que curioso!! Y en el Ayuntamiento empeñados en que tendrá algo que ver con las piedras ("harriak"). Posiblemente, ya puestos a elucubrar, y ya que "amu" es anzuelo y "amuarrain" significa trucha, puede que allí se citaran para pescar en tiempos de maricastaña, o tal vez, por lo de divertirse, igual montaban orgias en tiempos de chichinabo. ¡¡Quien sabe!!

El caso es que habíamos quedado en la localidad alavesa del Valle de Ayala para marcarnos una de 200. A las 7 y media, pero por allí andábamos los tres un rato antes. Se notaba que había ganas de fiestuqui. Bajamos las bicis de sus respectivos coches, nos vestimos con tranquilidad, y nos dan las 8 de la mañana con un fresquito mañanero y una niebla bastante cerrada. Pero no importa, el comienzo del día, con Orduña para abrir boca, nos asegura una pronta entrada en calor.

El atuendo elegido por los participantes denota a las claras que al parecer soy el único que duerme en pelotas, ya que elijo para la ocasión un maillot de manga corta a diferencia de mis dos colegas que optan por los largos. Además, tanto Txema como yo acudimos a la tan esperada cita con artículos para estrenar. Él unas flamantes ruedas nuevas y yo el cuentakilómetros de 17 € con pulsómetro que anunciaban la semana pasada en la tele como superoferta del Lidl. Si Berritxu llevaba algo de estreno o no lo dijo o yo no me enteré. Comentamos un poco la ruta, les doy unas hojas a todo color con el mapa, el kilometraje, y .... bueno, todo un lujo de despliegue que ni tendrán los equipos Protour en la Vuelta al Pais Vasco.

También nos pusimos a cargar comida. En la última expedición al Anapurna creo que llevaban menos, pero qué coño, somos vascos y nos gusta el buen comer y el buen beber. Había de todo. Galletas con chocolate, barritas de varios sabores, chocolates, kit-kats, plátanos, manzanas cortadas a cuartos, sandwiches de jamón, unas chocolatinas con caramelo, otras con pasas, ... todo un amplio despliegue de papeo. Bueno, éso llevaba yo en una neverita muy guapa que me puse en el manillar, jejeje. Txema se puso a sacar orejones y vete tú a saber qué más. Todavía no habíamos montado en bici y ya estábamos comiendo. Si es que ...


- La subida a la Meseta.

Entre una densa niebla nos pusimos en camino rumbo a Orduña. El inicio de la "etapa" estaba preparado para afrontar las subidas más importantes del día con pocos kilómetros en las piernas. El puerto de Orduña, lo que para muchos sería la subida más importante de una jornada de cicloturismo por esta zona, para nosotros era un simple calentamiento. ¡¡Toma bilbainada que he colao aquí!! Entre charla y charla, a buen ritmo, vamos dejando el valle, y la niebla, y vamos haciendo camino. A nada que cojemos un poco de altitud podemos ver que el día que nos va a hacer será caluroso y totalmente despejado. El cielo está claro por todas partes, ni una nube.

Hacemos cima en Orduña sin más historia. Como siempre en estas subidas, al final lo mejor es que cada uno coja el ritmo que mejor le va y claro, suelo ver como mis dos compis me sacan unos metros. A mí me gusta que sea así, porque les veo... y ellos a mí no. Es en esos momentos cuando mejor me lo paso porque les hago burla, les pongo cuernitos, ...

La bajada hasta Osma se hace botando. Es entrar en Castilla-León y las carreteras son más divertidas, te mantienen atento. Al llegar a Osma toca subida dura. Bueno, subida de las jodidas, de las Hors Categorie. Callejeamos un poco por el pueblo hasta cruzarlo y llegar a una valla que cierra el paso. Allí reza un letrero: "CUIDADO CON LOS MASTINES", seguido de una serie de recomendaciones por si alguno sale a tu encuentro. Aléjese despacio, no haga movimientos raros. Berritxu no parece preocupado por ello y sin embargo nos avisa del peligro de los buitres, que deben andar con hambre y han atacado ya a las ovejas. Txema, yo creo que viendo el camino por el que nos ibamos a meter, como que se lo estaba pensando, y en esas que yo me lanzo y ¡¡ala!! mientras Berritxu estaba con la puerta yo me adelanto 50 metros para arriba para forzar la ascensión a la que será la cima Coppi del día.

La subida se hace por un camino de gravilla, más suelta que compacta. El que tenga curiosidad que se mire el perfil en Altimetrías (243 APM para 4 kilómetros de subida). Porcentaje medio del 13% en toda la ascensión y un último de casi el 17% de media, a lo que hay que sumar la estrechez del camino, la gravilla suelta, el derrapar de las ruedas, ... Una subida muy muy dura. A pesar de tomar una ventaja de no sé, 100 metros? en un ti-tá me pasa Berritxu como una "instalación" (no supe más de él hasta llegar arriba). Con la ventaja que les llevaba no veía venir a Txema y tampoco sabía si vendría detrás. Aflojé un poco el ritmo y en nada me dió caza y completamos juntos lo que nos quedaba. Yo iba por delante porque aunque hubiese querido él no me podía pasar. No por fuerzas, sino porque era muy estrecho el paso y bastante teníamos con subir. Como dijo Txema casi al final "lo cerca que parecía que estaban esas antenas y qué lejos en realidad".

Los últimos 100 metros antes de llegar al repetidor cambia el piso por uno más acorde para la foto que Berritxu nos iba a hacer a los dos antes de coronar y apreciar las maravillosas vistas que hay desde ahí. Los que conocéis Orduña y apreciais las vistas que tiene de todo el Valle de Ayala no os deberiais perder esta subida porque las vistas son todavía muchísimo mejores. Lo único a tener en cuenta es que con solo 26 km recorridos (y 7 de llano y 7 de descenso entre ellos) ya llevamos 1200 de ascensión acumulada. Tras un piscolavi en el alto, la bajada. A subida dura le corresponde una bajada similar, y ésta no podía ser menos. A la valla llegamos con agujetas en los frenos.


- Rumbo al Centro I+D .

Tras dejar Osma a nuestras espaldas y con 200 kilómetros aún por delante tomamos el desvío a Astúlez para subir a esta pequeña población sita en la ladera Norte del Monte Raso. Es un momento importante en la moral porque después del palizón que llevamos encima pensar que queda un mundo por delante puede ser desesperante. Para Berritxu no, por supuesto, y yo voy también muy bien de moral. A Txema se le ve un pelín más preocupado, jejjee, no en vano iba a ser su record de kilometraje y encima ¡¡menudos 30 km de inicio!! ¡¡Demoledores!! Se le ve entonces que toma una postura muy inteligente (lo sé porque es la que suelo tomar yo siempre, jejeje) que es la de guardar y guardar y después seguir guardando, y se mantiene a menudo a rueda que seguro que algo se ahorra. ¡¡Mal día el que le tocó a Txema para semejante táctica ya que dos días antes yo había comido alubias y las flatulencias iban a ser constantes a partir de Valdegobía.

LLegamos a Astúlez tras dos kilómetros de subida tranquila por una ladera de verdes pastos abrillantados por las últimas lluvias. La densidad de población es objeto de comentario ya que calculamos que allí vivirán uno o ninguno. Pues bien, debía vivir uno que sale a nuestro paso con una mascarilla de cirujano. Berritxu no tiene agua y se dirige a la fuente del pueblo. Bueno, más bien al abrevadero. Mientras, un cochino jabalí se acerca a nosotros a husmear el caucho de las ruedas. ¡¡Como no!! Se le sacan unas fotos (podéis verlas arriba). En el abrevadero ponía algo así como que el agua era "no potable" o que beber de ahí podía no ser muy aconsejable. Berritxu le pregunta al lugareño, el cual le responde que de ahí han bebido toda la vida y hay gente que ha llegado a 90 años en el pueblo. Por cierto, mucha gente tampoco es que se viera por allí, jejeje, solo él. Aún así Berritxu llena bidones en un despliegue pleno de confianza hacia aquel buen hombre.

Tiramos para el Monasterio de Angosto y comentamos la jugada. ¡¡Si hasta iba con mascarilla el tipo ese, jajaja!! Parecía cirujano, seguro que el agua está destilada para los trasplantes de hígado que hacen ahí. ¿No has visto el jabalí? Ahí hay un centro secreto de alta tecnología. Es el departamento de I+D de Castilla-León. Bueno, pues no. Astúlez es Alava. Si acaso será una sucursal del Parque Tecnológico de Zamudio, o quien sabe, puede que en aquella casa domótica estén descongelando las bolsas que Eufemiano ha mandado para la Vuelta al Pais Vasco. El caso es que el sitio era muy chulo, con las ruinas de un castillo en lo alto, objeto también de comentarios por nuestra parte y del modo de vida de los antiguos. A los 30 años todos muertos, dos guerras, aceite hirviendo desde las almenas, un par de hijos, seis o siete violaciones, dos o tres asesinatos por una gallina, ¡¡y a palmarla!!

Seguimos en suave descenso hasta Valdegobía, pasando por la gruta de la aparición de la Vírgen en Angosto y retomamos la carretera principal para seguir hacia Bóveda. Me doy cuenta de que va a ser mejor soltar gases que retenerlos y empiezo a tocar la tamborrada Donostiarra mejor que el propio Odón Elorza, y sin barril. Txema, atento a la jugada, no pierde detalle, jejeje. Este tramo lo hacemos tranquilos, la charla es contínua, lo que facilita que los pocos kilómetros de llano transcurran rapidamente.


- Un atajo largo de los de Berritxu.

Cruzamos tierras burgalesas al paso por San Millán de San Zadornil dejando a mano izquierda el desvío para el Parque Natural de Valderejo y tras un breve llanear Berritxu nos propone un desvío a la derecha para "atajar". A estas alturas ya sabemos lo que esa palabra significa y para allí que nos dirigimos como corderos que llevan al matadero. El entorno, maravilloso. Un serpenteo entre lomas verdes, con riachuelos a los lados, sin un coche en todo el trayecto. Y allí, a lo lejos, divisamos la pared. Unas meadillas antes nos preparan las vejigas para lo que vemos frente a nosotros y ¡ale! para arriba con todo metido y a retorcerse un rato.

Tras coronar el "repecho" unos kilómetros tranquilos por buenas carreteras nos llevan hasta la carretera principal, bastante peor asfaltada, y nos dirigimos a Bóveda para comenzar la ascesión a La Horca. Subida "suave" en la que mis dos compis me toman la delantera mientras aprovecho para dar buena cuenta de lo que llevo en la neverita. Dos plátanos caen en una curva casi de bocao mientras aprovecho a tirarme un par de pedetes ahora que Txema va por delante. Arriba, antes del descenso, echo la meadita que no había echado cuando ellos lo hicieron antes de Acebedo y para abajo.

El descenso se hace muy fácil. En una carretera recién asfaltada y todavía sin señalización horizontal, con curvas suaves y una pendiente no demasiado fuerte, se cogen los 50 y pico km/h para sin tocar el freno hasta abajo, trazando las curvas comodamente y sin tener que arriesgar. En el llano contacto primero con Txema y un poquito más adelante enganchamos a Berritxu que nos pone en fila de a uno y nos organiza para tirar un kilómetro cada uno con los mojones de referencia. Así llegamos hasta Quintanilla La Ojada y giramos rumbo a Garoña por un entorno precioso rodeados de sierras y penetrando por desfiladeros.


- Otro centro de I+D.

Seguimos dirección a la Central Nuclear de Santa María de Garoña rodeando la Sierra de Arcena sin tener muy claro si el camino que hemos cogido es el que teníamos que coger. El caso es que nos ponemos a tirar a bloque y vamos haciendo camino. Cruzamos un par de localidades y paramos en un parquecito para llenar bidones, pero la fuente estaba bloqueada. sí seguimos, sin agua, hasta un pequeñito pueblo en el que volvemos a ver otra fuente, la cual también estaba bloqueada. Unos lugareños que nos ven nos invitan a pasar a llenar los bidones en su casa mientras nos dicen que bloquean las fuentes en invierno porque se congelan las tuberías.

La entrada al lugar nos descubre otro centro secreto de investigación y desarrollo. Aquí las mascarillas no eran necesarias dada la limpieza de todos los utensilios cuidadosamente esterilizados. Berritxu llena bidones el primero, aunque unos caños tan limpios le invitaban a beber a morro y dando lametazos al grifo, pero su exquisita educación hace que pueda esperarse un rato para beber del bidón como un ser civilizado. Le sigo yo, con cuidado de no ensuciar las paredes del lugar con mi sudor, y detrás va Txema, que seguramente se quedó con ganas de darse un chapuzón en semejante balneario.

Uno de los lugareños, al parecer cicloturista practicante, nos desvela uno de los caminos que se pueden tomar desde la central hasta Frías y que no aparecen en los mapas. Si os gustan las subidas -nos dice- encontraréis unas rampas por encima del 10% al pasar la central y deberéis coger el desvío por la carretera que está mejor asfaltada. Así lo hicimos y llegamos a ninguna parte con 3 kilómetros extra de rampones que nos recordaban que aquel buen hombre tenía familia. Al final, cuando delante ya solo había monte para escaladores de los de arneses, nos recibe una pareja de adultos maduritos que viven viendo como el tiempo transcurre lentamente, rodeados de perros.

Unos momentos de charleta, unas caricias a Rufus, el follador implacable de la región que vivía con su novia mientras se la pegaba con cualquier fulana (eso es lo que se desprende de los comentarios de la viejilla), una pequeña discusión sobre la altitud exacta del lugar, que si GPS, que si barómetros, mientras yo me dedicaba a coger la patita a Rufus y a comerme un trocito de manzana de la neverita, viendo lo cual, lo patética que era nuestra dieta, la amable señora nos invitaba a pasar a comer un trozo de queso y no sé qué más decía. Si por ellos fuera nos hubiéramos quedado a cenar allí y todo de lo aburridos que estaban los dos de tanta tranquilidad. Demasiada según el viejillo.

Nos volvimos a poner en marcha para reandar lo andado, subir las rampitas, y dirigirnos hacia Frías por el caminito que peor asfaltado estaba; es decir, por el que supuestamente no debíamos tomar según el de las indicaciones. ¡En fin! ¡¡Se confundiría el buen hombre!! Nos vió con ganas de subir rampones y nos propuso una ruta opcional. Berritxu, ante tanto "atajo largo", echa cálculos y piensa que nos va a dar la noche puesto que todavía no hemos llegado a medio camino y ya casi son las dos de la tarde. Demasiadas paradas tal vez, así que se pone serio y nos enfila hacia Frías.


- La exhibición de Berritxu.

Llegamos a Frías en ligero ascenso y observamos lo imponente del Castillo del "miedo". Algunas anécdotas sobre quesos acompañan el recorrido y nos disponemos a afrontar la subida al Portillo del Busto. La subida es tendida pero larga de 11 km., con un descanso en la parte central bastante importante, como si fuesen dos subidas empalmadas. Ya de inicio Berritxu se despega y se crea una equidistancia entre los tres con Txema por el medio. Transitamos por un desfiladero precioso dejando una cascada a nuestra izquierda y en el tramo de descanso, con aire de cara, Berritxu y Txema se juntan y yo les sigo a poca distancia pero sin llegar a enlazar.

Como sé que aún queda bastante para coronar voy comiendo un poco y veo como al comenzar de nuevo las rampas Txema se queda de Berritxu y las distancias entre los tres se amplian un poco. Cada uno hace la subida a su bola disfrutando del magnífico paraje hasta que en la cima nos volvemos a reunir. Berritxu llevaría ya rato y estaba a resguardo del viento detrás de una roca. Enseguida nos ponemos para abajo y Berritxu nos lleva en volandas hasta Pancorbo por la carretera nacional comiéndose él solito todo el aire que pegaba de cara. Yo tras él me esforzaba por no perder su rueda y Txema a continuación, llevando la cuenta de mis flatulencias. ¡Menudo día!


- Pancorbo: escalada y fonda.

Llegamos a Pancorbo, otrora pueblo de obligada parada en el trayecto de la N-I para comprar unas garrapiñadas, y nos dirigimos a sus antenas. Con 150 km en las piernas la subida se hace muy dura. Son apenas 2km con un fortísimo desnivel por una pista cimentada amplia y con buen firme. Aún así el sufrimiento es máximo. A Berritxu de salida ya no lo vemos y Txema y yo sufrimos como cerdos para llegar arriba por culpa de un par de rampones cercanos al 20%. Pero al llegar arriba el esfuerzo, como siempre en estos casos, bien merece la pena. Las vistas son magníficas y allí optamos por hacernos la foto de familia acordándonos una vez más de BuruM, a quien va dedicada, por supuesto.

Tras charlar un rato allí arriba tiramos para abajo para que Berritxu pueda comprar algo de comida en la gasolinera, aunque Txema y yo llevabamos media despensa a cuestas. Callejeando para dirigirnos a la gasolinera Berritxu ve un callejón que sube directamente a ella y ¡como no! lo elige para "atajar", jejeje. Txema y yo rodeamos la casa y nos juntamos en la gasolinera.

Allí se hace acopio de víveres, Berritxu paga la cuenta incluyendo un heladito que me cogí yo y no sé qué que pilló Txema, y mientras comemos fuera le preguntamos al gasolinero como podemos evitar mejor la general que estaba de tráfico hasta arriba por la operación retorno de Semana Santa. Nos da dos opciones: subir a unas antenas y seguir para abajo por el otro lado (veníamos de allí y subir otra vez aquel infierno como que no, jejejeje) o tirar por el túnel y coger un desvío a mano derecha nada más salir para tirar para Santa Gadea del Cid que era nuestro siguiente destino. Obviamente, tomamos la segunda opción.


- Cuidado que aún queda mucho.

Salimos de Pancorbo por el túnel de la nacional y en la primera salida a la derecha hacemos caso a las indicaciones del gasolinero. Tras un par de kilómetros llegamos de nuevo a la nacional que se dirije a Miranda de Ebro y tenemos que volver sobre nuestros pasos porque el desvío debía ser en la otra dirección. Mandamos un cordial saludo a la familia del gasolinero y seguimos rumbo a Santa Gadea del Cid, población por la que pasamos escopetados gracias al ligero descenso y a las ganas de ir llegando al final de nuestra aventura. De todas formas, nos da tiempo en un giro de cuello a la derecha a divisar un torreón en una alto desde donde la dichosa Santa le tiraría las trenzas a Rodrigo.

Seguimos raudos y veloces dirección a Espejo por una carretera algo bacheada y con la compañía de algunos coches que optan por una solución menos congestionada que la general para su regreso a casa. En pocos minutos estamos en el desvío que nos llevará a la última subida del día, la de Salinas de Añana. Llegamos al pueblo tras 4 kilómetros en semillano y en sus calles comienza la ascensión con lo que será la rampa más dura. A partir de ahí, otros 4 kilómetros de subida tendida, de las que se harían a plato si no llevásemos casi 200 km a cuestas.

Dejando a la derecha las antiguas construcciones para obtención de sal por evaporación de los acuíferos, nos vamos separando poco a poco como viene siendo costumbre. Berritxu se nos escapa y yo alcanzo a Txema en el descenso hacia Pobes justo antes de que el paso a nivel se baje y nos deje a los dos atrancados. En cuanto se levanta la barrera, continuamos hacia Subijana y vemos en una larguísima recta a Berritxu allá casi al fondo que ya se daba la vuelta porque entre los coches no nos veía llegar y que empalma de nuevo con nosotros.

El Paso de Subijana lo hacemos atravesando el desfiladero por el túnel de la antigua carretera que hoy no toma nadie y aún nos quedan 14 kilómetros para llegar a Izarra. Es en este tramo cuando peor lo paso. No estoy físicamente cansado, pero comienza a chispear, la luz se vuelve más tenue, el terreno es un sube y baja que no me esperaba puesto que ya me había hecho a la idea de bajar de contínuo y me entra un momento de bajón. Txema tampoco es que esté para echar cohetes y Berritxu intenta poner ritmo sin mucha respuesta por nuestra parte. A mí esos 14 kilómetros se me hicieron pestosísimos.

Una vez que Izarra se veía allí a lo lejos me fuí animando de nuevo y mi pedalear se volvió más ligero. En esas que Berritxu propone acabar la jornada con la ascensión al Santuario de Nuestra Señora de Oro en la próxima localidad de Murgia. Tres kilómetros más de ascensión y 10 o 12 más de ruta que nos supondría este nuevo "atajo largo". Txema y yo como que ya no estabamos por la labor y Berritxu suelta "venga, votación, yo me abstengo". Resultado: Una abstención y dos miradas cómplices de voto en contra, jejeje. Al llegar al coche me arrepentí de no haber subido y hoy más todavía, pero aquel momento era justo el del final del bajón.


- Reto conseguido y con creces.

Ya con Izarra pasada solo nos queda enfilar el camino a la Barrerilla. Ahí vuelvo a estar con pedaleo alegre, lo que hace la moral, solo pensando en que en media hora estaremos con el culo sin roces. Bien es cierto que iba pensando en la oportunidad perdida de haber hecho 250 kilómetros si hubiéramos tirado para Oro. Bueno, la próxima será. El descenso de la Barrerilla se hace rápido lógicamente y hasta Amurrio solo nos quedan 7 kilómetros en terreno favorable.

Llegamos a la plazoleta en donde teníamos aparcados los coches no recuerdo a qué hora, justo a tiempo para que un tipo que estaba por allí nos hiciera una foto a la grupeta. Un rato de charla mientras nos vestimos, mientras guardamos las bicis, recogemos... lo típico vamos.

Y bueno, para terminar os cuento que el cuentakilómetros con pulsómetro del Lidl genial. No pasé de 70 pulsaciones casi todo el día, no tuve ni repajolera idea de a qué velocidad iba salvo en contadas ocasiones, y una vez que se para todavía no he descifrado como coño se vuelve a poner en marcha. Estoy por abrir un subforo paralelo al del HAC4, jajaja.

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