Cimeando 43,00ºN - 4,30ºO ... y alrededores (y II)

¡¡Nuevo día, nuevos puertos!!

Tras una jornada inolvidable, acabamos en el Hotel. Al bajar a cenar las piernas se me iban en las escaleras, seguramente a causa del 23. Nos dan la hora de inicio de desayunos y comienzan muy tarde, a las 9. Así que no estaremos a primera hora preparados para Piedrasluengas.

Y menos mal!! Mejor descansados y mejor temperatura. La helada de la noche es de las de órdago y el coche tiene más hielo que el el trailer de Ice Age. El desayuno nos lo tomamos con calma esperando a que caliente un poco.... y salimos.

Llegamos a la cima de Piedrasluengas con un sol radiante y un frío que te cagas. Los charcos son hielo y ni a patadas los partes.



Esta vez ya venía cambiado del hotel para no pasar el mal trago, así que con cara de frío, para abajo.



Hemos subido por la vertiente de Potes y ahora toca bajar hasta Puentenansa. Casi nada. 36 km!! Mi mujer dispone de unas 3 horas para ella sola.



La bajada es por buena carretera, fácil, sin curvas, y llego rápido y sin pasar frío. El sol comienza a calentar más que ayer. En el paso por la presa tomo nota. Es muy guapo y llevo la cámara de juguete. Como no quiero perder ritmo de bajada decido hacer unas fotos a la vuelta y con el sol más elevado.

La vuelta también es a muy buen ritmo. La verdad que no puede ser de otra manera. Los primeros kilómetros son como rodar en el llano y aunque el sitio está bien, es del tipo de puerto que me resulta bastante aburrido. Yo a todo lo que baje de 4% lo capaba. En un ti-tá me presento en el comienzo de la ascensión a la presa y decido sacar la cámara. A vuela-cámara pruebo el funcionamiento del botoncito en marcha. Y no me escoño un par de veces de milagro al quedarme casi parado para enfocar bien.

Éste es el resultado.






















Una vez dejada la presa atrás, el puerto vuelve a ser para plato grande... y a rodar!! Tan solo en algunos tramos se empina un poco la carretera, así que cámara al bolso, y zapatilla. Mi mujer que me atisba a lo lejos y yo que la veo saliendo a toda prisa del coche para "cazarme".



En el cartel de puerto se lo puse más fácil.




¡¡Palencia lo cerramos en una tarde!!

Ya es la una del mediodía y todavía estamos aquí. Ahora toca bajar Piedrasluengas hacia Cervera de Pisuerga y dirigirnos a Avillante en busca de un "miniCIMA". 40 km con menos curvas de las habituales al otro lado de la Cordillera Cantábrica se hacen más rápido. Y llegamos al Santuario del Brezo, de la Vírgen o de quien sea.

Mi comentario al final es éste:
"¡Vaya puta mierda de Cima, que calentón me he metido por hacerlo rápido!" Con poco más de 3km, casi me los meto al sprint. ¡Qué burro! Y eso que al inicio hay un buen rampón y la zona de las cruces andará por el 10%. Pero claro, nos estamos acostumbrando a unos números que ésto parece chiste.

Ahí va la foto de rigor.



Un domingo y yendo a iglesias. ¡Quién me ha visto y quién me ve! Mientras, mi mujer no deja de cazarme. Le ha cogido gustillo al tema.









Hay que reconocer que si no fuera por el CIMA nunca hubiéramos reparado en este cacho de tierra. En la bajada, un par de fotos más de algunos detalles.

El último kilómetro más o menos.



Una madre animando a su niño.



Y la última cruz numerada de las que nos acompañan en la subida.



A estas alturas de la película, donde estén las antenas que se quiten las ermitas.


¡¡Y ahora el Alto de la Varga!!

En menos que canta un gallo nos plantamos en Cervera de Pisuerga. Justo al llegar, a mano izquierda, hay una carretera que lleva a Ruesga. La tomamos y llegamos al paso por la presa del embalse. Debemos cruzar por ahí para llegar a Ventanilla.




Como es habitual en este tipo de puertos de carretera, mi mujer se queda arriba y yo bajo de nuevo. Hay una especie de parquecito en un mirador.



Y estas son las vistas del lado no cima.



Cada vez calculamos mejor los tiempos de bajada-subida y apenas tiene que esperar para cazarme.



Otro CIMA reclamo para ver una zona, porque la subida en sí jamás lo hubiera sido.



Se nos hacía muy tarde ya, así que foto a lo mejor de Santibáñez de Resoba y volando al Golobar.




Golobar, regreso a los orígenes

Llegamos a Golobar a hora y media de que se nos haga de noche. Y vuelta al orígen, vuelta a pasar frío. Hago cálculos y voy a andar por los pelos de Blas. El coche lo dejo en una barrera, ya que la carretera estaba cortada a falta de un kilómetro.



Mi mujer echa cuentas y dice que esperará en el coche. Allí hace un frío que pela. Y que en tres cuartos de hora tirará para arriba para no tener que esperarme mucho tiempo. Se masca la tragedia. ¡Como se nos haga de noche la hemos cagao! Tiro para Barruelo a toda pastilla por una carretera nuevecita, en un estado fenomenal. Mientras yo asciendo, ella sube también haciendo alguna foto de esos 800 metros escasos.



Pensábamos que la carretera estaba cortada por la nieve, pero era por un derrumbe.



Y debió pensarselo mucho, porque a 100 metros de coronar la doy caza. La subida es relativamente larga y relativamente dura también. Una gran subida. La parte más dura no llega a agobiar y la nieve y el frío le dieron la gracia.





Llego arriba y espero dos o tres minutos. Cuando llega ella ya está oscureciendo.




La luna, la nieve, el atardecer, el frío que pelaba,...



Bajamos andando los dos poco a poco con la bici descansando en este descenso. Al llegar al cruce para Salcedillo ya era noche cerrada.

¡¡Qué gran final para un gran fin de semana!!

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