BIMABI: Ataque a la capital (I)

BIMABI (Bilbao - Madrid- Bilbao)


A las 14:00 horas he quedado con BuruM

Solamente he podido dormir tres horas y media y parto para Aranda a eso de las 4 de la madrugada. Me tomo el viaje con mucha calma y llego a las 7 y media. A las 8:00, mensaje de partida a BuruM y salgo.

Llego a Navafría después de un  pequeño paseo de 100 y pico km por tierras llanas a excepción de algún alto que había antes de llegar a la zona de las Hoces del Río Duratón. El paisaje me sorprende, viajando por pequeñas carreteras bordeando arroyos entre Navares y Sepúlveda,  donde bien se pudiera parar para dar un buen paseo.

En Navafría, antes de empezar la vertiente segoviana, le pregunto a un hombre por una fuente y aunque me dice que a tres kilómetros de empezar a subir me encontraré una a la derecha, raudo y veloz se presta a llenarme el bidón con una botella de su nevera. "Mejor que ésta en ninguna parte la vas a encontrar" me dice, mientras llamo a mi mujer por primera vez para contarle que lo que llevo visto me está sorprendiendo gratamente.

Navafría por Segovia me encanta y disfruto como un enano mientras subo con el olor de ese bosque. Al coronar, cambia el asfalto de la vertiente madrileña que se encuentra en obras, incluyendo un par de kilómetros en los que la brea está en estado casi líquido y se me pega a las ruedas. Las vistas del otro lado, magníficas, con el embalse a los pies rodeado por media sierra con nieve en las cumbres al más puro estilo de postal suiza.

Llegando ya a Lozoya, recibo la llamada de BuruM (son justo las 14) que se retrasará un poco por culpa de la Operación Salida y me vuelvo a subir Navafría esta vez por el lado madrileño, luchando más contra la brea que contra la pendiente, aprovechando los pequ´ñísimos carriles limpios que van dejando "otras ruedas" más gordas, las de los múltiples btteros que me fuí cruzando. Abajo, tocó limpiar los pegotes adheridos al neumático que comenzaban a parecerse a croquetas de chipirones en su tinta. Raspando con palitos conseguí no mancharme demasiado y por suerte con el agua del bidón salía fácil.

Aún no había iniciado la subida a Cotos cuando BuruM aparece a lo lejos.


Primera jornada perfectamente escoltado

Ya con BuruM vamos subiendo Cotos, que es precioso. La subida es suave, pero muy bonita y BuruM me avisa de que lo mejor está por llegar en la parte alta. Hay gente comiendo por todas partes, restaurantes a gogó con terrazas y domingueros apostados a la orilla del río con sus sillas plegables. Comienzo a ver los primeros descapotables, que hay más que vacas, y la gente tirada por las campas tomando el sol a punto ya de coronar. ¡¡Qué bien estáis ahí, eh!! le digo a una chavala que nos mira al pasar dándonos ánimos. A todo esto, ¡¡cómo no!!, no paramos de rajar y rajar, pero para no ser cansino lo damos ya por contado para el resto de la crónica para no cansar al que tenga huevos a leérsela. No se puede rajar más de lo que rajamos, jejeje.

Tras coronar Cotos, toca llanear un poco hasta Navacerrada, y lo vamos haciendo en fila de a dos. Un coche le pasa rozando a BuruM (esta vez yo iba por la derecha, jejeje) y se le acerca un guardia civil que iba por detrás con la moto y con la pareja para echarle la bronca, el muy mamón!! BuruM, perfecto conocedor de la Ley y del Código de la Circulación le hace saber al picolo que estamos en nuestro perfecto derecho de ir así con una osadía que el tipo parece tomarse por lo personal y que va respondiendo cada vez con un tono más amenazante circulando en paralelo de a tres con su compañero/pareja en la retaguardia. En un momento, como diciendo que no se hable más y lo digo yo que soy el más guapo y el que lleva la placa, el guardia baja tres dientes de su moto y casi haciendo un caballito acelera a lo Kevin Schwanch en plan gallito peleón.

Seguimos camino hasta el parking de Navacerrada, donde BuruM ha dejado el coche, y a partir de ahí me acompañará en plan fotógrafo de National Geographic al que solo le falta la vestimenta de camuflaje, porque lo que son las poses se las sabe todas, jeje.

Le sigo por el descenso de la vertiente segoviana de Navacerrada y me indica el recorrido que tengo que hacer mientras él se va andando hasta el burukartel de Fuente la Reina. Yo desciendo para hacer la parte común de Navacerrada con este otro y me adentro en el Pinar de Valsaín hasta que lo veo sacando fotos a tutiplén poco antes de llegar al cartel, donde el reportaje pasa a ser más amplio.

El cartel lo había recolocado para la foto, ya que estaba roto en el suelo, y coñe, que se veía perfectamente.
A todo Dios le leía yo en el foro que se lo pasaba sin verlo, lo que demuestra que hay mucho cegato por ahí suelto con mucho peligro sobre una bici, jeje, porque te das de morros con él en cuanto empieza lo duro.

Tras las primeras fotos BuruM me cede la cámara para que me haga una de "certifica tu asistencia" en la fuente que da nombre a la subida. Empiezo a sospechar que lo que llevo no es un escolta, sino un notario, jejeje. La subida a partir del cartel, dura dura, con un piso que la hace más dura si cabe. Corono, fotito, y para abajo.

BuruM me espera en el coche que ha dejado en la barrera y se encamina para Navacerrada parando en todas partes para sacar fotos. La subida se me hace superentretenida, porque veo el coche pero tengo que buscar a Wally entre los árboles. Sé que debe andar por ahí pero en cada curva me lo encuentro en una posición diferente. Bueno, en cada curva no, en cada revuelta, las 7 de Perico, de lo que se entera uno, jeje. Y a buen ritmo voy subiendo hasta que .... no sé qué me pasa pero me quedo sin fuerzas a falta de dos kilómetros para coronar.

De repente hace frío, cuando hasta hace bien poquito la temperatura era bastante agradable. Subiendo bastante más al tran-tran, llego a la fuente que hay a 400 metros de coronar, donde se encuantra BuruM disparando con ametralladora y quedamos en tomar algo en uno de los bares de la cima. Le había dicho a BuruM que tenía pensado atacar a la bola desde esta vertiente hoy mismo, ya que era bastante pronto, para así ahorrármela al día siguiente en el último paso por Navacerrada, pero el bajón de fuerzas repentino me devuelve a los planes originales.

En el bareto tomamos algo y hace un frío que te cagas. El termómetro ha bajado a 7º en un momento y aún no son las 9. La noche tiene pinta de venir muy fría. Pero eso ya es otra historia, jejeje.

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