Conquistando Ancares y O Caurel (I)

He salido de madrugada de casa. Mañana he quedado a las 9:00 en la gasolinera de Navia de Suarna para empezar a subir Campa das Laviadas y prefiero empezar ahí la jornada y no tener que madrugar en exceso para subir la vertiente de Ancares que me quede. Las subidas de hoy no son muy largas, así que saliendo pronto me dará tiempo a hacerlas sin mayores problemas.


LU16: A BARRACA

¡Madre mía lo que ha costado! Encontrar el inicio de esta subida ha resultado toda una aventura. A Meira he llegado rapidito pero, a partir de ahí, buah!! Entre Vilaboa y la Ribera de Piquín, o Chao de Pousadoiro, hay un montón de pistas bien asfaltadas que van para arriba, y unas cuantas que también van para abajo. ¿Cuáles serán?

Empiezo a preguntar a quien me encuentro por allí, algo tanto o más complicado todavía, y a nadie le suena A Barranca. Meto el coche por todas partes y nada, no hay manera. Pasado Vilarmide le pego un grito a una chica ¡joven! que entraba en una casa y me cuenta que le suena A Barraca (sin n) como la zona alta de la ladera, pero que allí no hay nada. A mí me vale, pero cuando le pregunto cómo acceder por carretera no sabe qué decirme.

Continúo hacia Chao de Pousadoiro y veo una bajadita que indica con un cartelillo hacia el río Eo. Puede que sea el inicio, pero no sé por dónde se continúa, así que sigo la carretera principal hasta que me topo con un grupo de hombres bien mayores, armados todos con cachava, sentados en el guardaraíl. Uno conoce la subida. Me confirma que se llama A Barraca (sin n) a la zona alta y me indica que debo coger una 'carretera' que me dejé atrás que va a Santiago.

¡¡Hurra!! Ya está localizada la subida. Como no me fío un pelo, como la zona es un puto laberinto, subo con el coche para no andar perdido con la bici y hago un baja-sube. Es una táctica muy efectiva en estos casos.

Empiezo en el puente sobre el río Eo. Para el otro lado también se intuye una buena subida, pero toca volver por donde hemos bajado. Primer tramo durillo hasta llegar a la carretera "principal", en donde llanearemos un ratillo hasta el desvío para Santiago de Acebo. A partir de ahí, afrontaremos la parte más dura de la subida: el paso por la aldea.


Las aldeas de esta zona son muy pequeñas, escondidas, siempre rodeadas de rampones, ... No creo que haya muchos voluntarios en casa para sacar la basura o para ir a por el pan.


Una vez pasado el pueblín, las rampas van cediendo y se llega al alto, indeterminado, indefinido, imposible. Una explanada sin nada a un lado ni nada al otro.



LU17: CRUZ de MEIRA

Este no tiene pérdida. Bajo a Chao de Pousadoiro y se comienza en el puente. El destino, está claro: unas antenas que se vislumbran entre aerogeneradores. Se trata de una subida constante, puerto de carretera en dirección a Meira, hasta que tomemos una pista que va directa al objetivo. Ahí, la rampa más dura.


Al llegar a las pistas de los aerogeneradores se puede dar por concluída la subida. ya que el asfalto se convierte en 'pedrolos'. Si hubiéramos seguido el puerto de carretera "normal" habríamos llegado al mismo punto, más o menos. El puerto es el de Couso, un nombre más fácil de localizar en los mapas que este Cruz de Meira, que nadie de la zona reconocía.



LU02: VALDEFERREIROS

Mucho había oido hablar de esta subida. Me esperaba algo mucho más duro.

Tiene tres partes muy diferenciadas: la primera, la salida del puente sobre el río Navia, entre bosque, dura, mantenida, pero sin rampones imposibles; la segunda, la parte lucense, a partir del segundo kilómetro y medio, más o menos, un gran descanso; y la tercera, en donde volvemos a lo mismo que al principio, pero sin árboles, con el barranco a un lado, al más puro estilo Pelliceira, la cercana subida asturiana, cortada por el mismo patrón.


Solo he hecho tres subidas cortas, aunque con kilómetros duros, y ya me ha dado el mediodía. Valdeferreiros lo he encontrado a la primera, Cruz de Meira también, pero en A Barraca he invertido muchísimo tiempo. Menos mal que lo que me resta está todo junto. El traslado hacia Ancares, con buen mapa en mano, sin problemas. Muchos cruces, muchas aldeas, muchos nombres, ..., y poquísima gente. ¡Hay que ver lo despoblado que está todo esto!


LU13: SERRA MORELA

Llego al inicio de la subida en un ti-tá. ¡Increíble! El mapa que tengo es magnífico. La clave, un desvío que indica Muñis/Rao.


A partir de ahí, una subida constante, muy llevadera, con un paisaje boscoso al principio que se va tornando 'pelado' según vamos ascendiendo, muy embrutecido, muy abandonado, muy rústico, aunque por buena carretera, dejando a la derecha el barranco hasta que una curva de vaguada cerca del alto te deja orientado hacia el otro lado. Los pasos por aldea, muy chulos.



LU12: ANCARES

En cuanto se termina el descenso de Serra Morela, comenzamos la subida a Ancares. La referencia será Balouta, aunque para subir por Pan do Zarco deberemos tomar un desvío haciendo un giro de casi 180º a mano derecha nada más pasar Murias.


A partir de ahí, la parte más dura de la subida. Nos moveremos permanentemente en rampas cercanas al 10%, siempre por encima, muy largas, con grandes rectas, en ocasiones más allá de esa esa cifra, más o menos al 12%, al 13%, pero nunca demasiado exigentes. No hay rampas matadoras, sino que este tramo se caracteriza por su constancia. Poco a poco, se va subiendo por un piso más rugoso.


A medida que vamos llegando a Pan do Zarco se van sucediendo los descansos, sobre todo al paso por la aldea, una 'manada' de pallozas que se ve que han rehabilitado, al parecer, para uso turístico.


Pasado Pan do Zarco, alguna rampa, y llegamos al cruce que empalma con las vertientes de Balouta y Piornedo, en la carretera principal. En la cima hay una señal que indica 16%, pero ni por el forro se alcanzan esas pendientes.


Es media tarde y aún no he comido más que los pequeños bocados entre subida y subida. Tengo hambre y tengo tiempo, así que preparo la cocina del Hilton entre las miradas de los numerosos turistas que han llegado hasta el puerto para ver las vistas que ofrece.

Hornillo, cazuelita, y .... Tengo muchas opciones de menú, pero me decanto por unas albóndigas caseras que solo tengo que calentar a fuego lento durante unos minutos. Tendré que comer con pan de molde porque no me he acordado de coger pan en ningún pueblo. No me extraña, son todo aldeas en las que no hay nada que comprar.

El platazo me sabe a teta y, tras unos minutos de relax, me tiro rumbo Tejedo. Entramos en León.


LE05: ANCARES

Según voy bajando, voy siendo consciente del cambio de provincia, de vertiente, de cultura. Hay más vegetación, todo es más verde, más frondoso. Me encuentro con grupos paseando: hombres, mujeres, parejas jóvenes. En Galicia solo ves mujeres de avanzada edad. Las ves siempre trabajando, ya sea la tierra, el ganado, la casa, ... No paran de currar. En esta vertiente el ambiente es más de "veraneo".

No he traído mapas, no he traído perfiles, no me sé los datos. Solo tengo los nombres de los pueblos de referencia, así que al llegar a Tejedo pregunto a un hombre, tras pasar el puente del río, si se sigue bajando puerto o si ya se llanea. Me dice que el puerto comienza ahí, que ya es llano dirección Ponferrada, que está a unos 40 km. Por tanto, me doy media vuelta y para arriba. Solamente van a ser 8 km. Yo creía que serían muchos más, 12 o 14. Mejor así, claro.

Los primeros tres kilómetros son muy suaves y la subida va cogiendo entidad poco a poco, sin rampas, pero 'in crescendo'. El sol ya está bajo, molesta la vista, pero deja unas fotos preciosas.


Ya está la jornada terminada. Estoy un poco cansado. Me cambio de ropa, me aseo un poco, dejo el coche en el mirador de Balouta, que está un poco más apartado de la carretera, y me dedico a hacer unas fotos del atardecer.


Una pareja se me acerca. El chico me pregunta "¿Ya estás aquí? Te hemos visto hace un rato en Tejedo. Pues ya te metes caña!" El caso es que llevo más de media hora por la cima y tampoco creo que haya subido muy rápido. Conversamos un momento. Están de vacacones en Tejedo, el pueblo de sus padres. En invierno apenas vive nadie, me dicen.

En cuanto se enteran de que voy a dormir en el coche, me indican que en el refugio puedo hacerlo sin ningún problema, que hasta tengo leña para hacer un fuego. Pero no hace falta. El Hilton es un hotel cinco estrellas a su lado. Tengo todo lo que necesito.

Y poco después me quedo solo. No tengo ganas de cenar, ya que he comido mucho antes de bajar a Tejedo. Tan solo picoteo algo y me echo a dormir. El cielo estrellado, las luces de las pallozas: una noche espectacular.


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