El viaje soñado (IX) AUS

He dormido en el rellano que hay en el desvío a Hochsölden, justo después de la primera recta de la subida al glaciar. Desciendo ese pequeño trecho hasta Sölden y comenzo la subida al Timmelsjoch (Passo del Rombo en italiano).




El Timmelsjoch es larguito, de más de 20km, pero muy llevadero. Poco después de pasar Hochgurgl hay un peaje para vehículos a motor que, lógicamente, yo cruzo por el paso de bicicletas. Un pequeño descenso me lleva a la parte final de la subida, la más bonita, remontando el valle con el río a la derecha y con un par de curvas finales en la parte más dura de todo el puerto. Me adelanta es este tramo final un coche enano al que puedo fotografiar en la cima, justo antes del paso fronterizo. Buen puerto para arrancar el día.
















Desciendo hasta Sölden y retomo la subida al Glaciar de Sölden, el Rettenbachferner. Aquí estamos hablando de otra cosa, una subida de muchísima entidad, dura y preciosa toda ella. Nada más tomar el desvío en Sölden, las rampas se mantienen siempre por encima del 10%. Solo antes de llegar al peaje para vehículos a motor suaviza, ofreciendo un merecido descanso intermedio.






A partir del peaje, que en bici o andando no se paga, solo hay algún mochilero, algún que otro Mercedes descapotable, y varios ciclistas, la mayoría alforjeros a los que, a pesar de mi ritmo suave, voy dejando atrás como si yo fuera en moto. A los de bici de carretera no, por supuesto. Todos ellos van a un ritmo propio de un entrenamiento de calidad, al que yo ni siquiera me acerco.























El Rettenbach es .... ¡¡¡espectacular!!! Y muy duro. Corono junto a un ciclista alemán de avanzada edad al que le está esperando arriba la mujer con el coche. Nos miramos, y sonriendo y jadeando a partes iguales me dice solamente una palabra que entiendo perfectamente porque en alemán se dice igual que en español: "brutal". Pues sí. Este Rettenbach es brutal. Me quedo un buen rato disfrutando del glaciar, de las vistas, de la inmensidad de la montaña, ...









En el descenso, me cruzo con varios ciclistas y cojo de nuevo el coche para ir a Innsbruck, desde donde haré una minietapa con el Halltal y el Sagalm, dos subiditas BIG que hay en la zona. Pero antes, que tengo tiempo de sobra, me doy una vuelta por Innsbruck buscando algún cíber para hablar con Amaia. Dejo el coche aparcado y me pateo esas calles llenas de gente, de tranvías y de bicicletas. Incluso hay momentos en los que te sientes un poco acosado por ellas. ¡Alucinante! No encuentro ningún cíber y es un poco agobiante la cantidad de gente que hay, así que en nada estoy de nuevo sobre la bicicleta, dejando el coche en Hall in Tirol, donde no hay zona azul.























La subida al Halltal me sorprende. No me esperaba semejante dureza. El inicio es entre calles para luego meterse en un desfiladero con un río a la derecha y unas montañas increíbles a los lados. Termina en un área recreativa tras pasar un rampón que marca un 32% en una señal y que estoy seguro de que andará por ahí porque no iba yo mentalizado para sufrir así. Me bajé a poco de llegar a pasarlo y terminé haciéndolo andando. Un betetero me miró con cara de "a dónde vas con esa bici".












La última del día es Sagalm, corta también, pero no extrema como la otra. En esta no se sufre, todo lo contrario. Se sube a Weer por una carreterita que serpentea desde el valle hacia la parte alta por los recobecos que van creando las ondulaciones de la ladera de la montaña. El paisaje austríaco es soberbio, de una belleza innenarable.












Vuelvo a coger el coche rumbo a la siguiente etapa. Sigo el curso del Inn y decido meterme por el GerlosPass, donde tengo que pagar un peaje de 8 euros a modo de entrada en el parque. Me dan un folleto con un mapa con los puntos de interés, entre los que destaca la enorme Cascada de Krimml (Krimmler Wasserfälle), el Lago Speicher (Speicher Durlaßoden) y los miradores con mesas de interpretación de aves y picos de la zona.






Poco después llego al peaje de Gloßglockner, donde me tendré que quedar a dormir puesto que ya está cerrado. Hay un gran parking para los numerosos vehículos que estamos esperando y que debemos pasar ahí la noche. A pesar de que voy a hacer la subida en bicicleta, tendré que pasar también en coche. Serán 28 eurazos. O eso, o me doy un voltio de 200 kilómetros. Me sale a cuenta.

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