El viaje soñado (VI) ITA

Yo no me he enterado y ahora ya no lo hace, pero ha debido estar lloviendo toda la noche porque el suelo está muy mojado. La subida al Mortirolo parece que va a tener un extra de dureza, aunque el agarre de las Michelin Krillion es estupendo. Con cuidado desciendo hasta comienzo de puerto.




La fama precede a este Passo di Foppa, así que la concentración en la subida es la de las grandes ocasiones. Pero no es para tanto. Apenas tiene ninguna rampa en la que digas que estás sufriendo. El porcentaje se mantiene constante por encima del 10% pero nada que ver con el puerto con el que se compara: el Angliru. El paisaje, en cambio, sí. Todo me recuerda a los bosques cantábricos, verdes, densos, con caseríos en las laderas. Incluso la cima es como "conocida", nada que ver con las otras ascensiones alpinas que estoy haciendo días atrás.





De mitad para arriba empieza a disiparse la niebla, al más puro estilo orbayu asturiano. Está claro, no ha estado lloviendo, ha estado orbayando. Dejo atrás la curva de homenaje a Pantani con un sentimiento de indiferencia. Es una pena que esta subida sea más reclamo que otras por influencias del mundo del ciclismo profesional. Aún con la carretera muy húmeda, corono.










Retomo el coche para ir hacia el inicio del Vivione. El Mortirolo no sé por dónde lo bajo pero las rampas superan con creces a las de la vertiente famosa. ¡No sé por qué no me extraña! Una señal marca 25%, aunque creo que superaba con creces esa pendiente, sin duda, mucho más extrema.






Dejo el coche frente a un hotelito a orillas del Oglio, en Forno d´Allione, y asciendo el Vivione. Se trata de una subida larga y tendida, de 20km, por un entorno maravilloso, con verdes praderas, torrentes, cascadas, ..., hasta culminar en un paso de montaña llano petado de moteros. Coincido con varios cicloturistas alforjeros y con varios ciclistas deportivos. Una gozada de subida.

























En la bajada, me detengo a fotografiar algunas de las numerosas esculturas de madera de un concurso local que me han ido entreteniendo en toda la subida.








Regreso por el mismo valle, de un verde cegador, remontando el río Oglio hasta la localidad de Ponte di Legno. Ha vuelto el calor sofocante de los primeros días y prefiero tomarme un descanso a mediodía, así que busco un 'internet point', que me ha gustado esto de chatear con Amaia. En el centro de información turística de Ponte me chivan un hotel que tiene un servicio de cíber a muy buen precio. Me dan un mapa turístico de la zona y me dejan una sala privada por dos euros la hora. El ordenador funciona con una especie de tarjeta prepago que cargas con la cantidad deseada y que, una vez gastada, hará que la conexión se corte.







Transcurrido el tiempo, decido hacer el Passo Tonale. En principio no lo tenía en el planning, pero como está ahí mismo, es pronto aún, haré el Forni en coche y no tengo desplazamiento al terminar esta etapa, pues a por él. El asfalto que ví del Forni no parecía muy bueno y la subida solo eran 3km, así que cambio Forni por Tonale. Una vez vistos los dos, todo un acierto, aunque el Tonale tampoco es que sea gran cosa, pero mereció la pena ver el ambientillo de la cima.









Acto seguido, a por el Gavia, otro de esos puertos con relumbrón. De hecho, saliento de Ponte di Legno, ambos puertos comparten un par de kilómetros iniciales. Hasta Sant Apollonio discurre remontando el río y, a partir de ahí, se suceden las rampas más empinadas. La carretera de doble carril da paso a una carretera de montaña, mucho más estrecha, y las vistas se amplían espectacularmente recordándome los puertos suizos que he disfrutado en jornadas anteriores. Tras pasar el túnel, el puerto se embrutece, y en la cima se disfrutan unos lagos maravillosos. Otro pedazo puertón.
























Ya está completo por hoy el día de bici. Me queda volver a pasar por el Gavia. La vertiente de Bormio parece mucho más bruta, pero no tan bonita. En Santa Caterina Valfurva me desvío para ver el Glaciar del Forni. Incluso llego a plantearme hacerlo en bici pero, el estado de la carretera al principio, y que ya me he quitado la ropa de bici, hacen que desista.







Tenía pensado dormir allí pero me voy a Bormio. Mañana cambiaré de aires y dejaré Italia para irme a Austria y Alemania, donde dudo que me entienda demasiado con los locales. Así aprovecho para comprar pilas (otra vez) y me doy una vueltilla por el pueblo. Encuentro otro cíbercafé y qué mejor manera de pasar un par de horas que tomando una birra y contándole historietas a Amaia.




Dejé el coche aparcado en una plazoleta y en ella me quedo a dormir.

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