De luna a luna por la Sierra de Aracena

Tras terminar Badajoz, me dirijo hacia Aracena. Tengo que pasar por la base de la Sierra del Viento y el plan es hacerlo, aunque sea de noche, ya que tengo previsto volver a pasar de día en una ruta circular y esta subida pilla a la contra. Así me la quito para la tarde. Aún es pronto, las 7 de la mañana, y he quedado a las 9:30 para salir de Aracena. Tengo tiempo de sobra para hacerlo porque es tremendamente fácil esta subida.

Me amanece subiendo, con una estampa maravillosa, y puedo descender con la luz del alba. Es el peor momento del día cuando no se ha dormido. La luz de la mañana suele venir acompañada de una tremenda necesidad de sueño.








Amodorrado total, subo Aracena con el coche. El embalse queda muy bonito con el sol anaranjado saliendo por las montañas, pero apenas saco fotos. "Ya lo haré esta tarde", pienso, con la idea de hacer la circular en cuanto termine la quedada. ¡Lástima! Al final, me quedaré sin ellas.

Llego a Aracena, bonito pueblo, antes de las 9:00, pero buscando el sitio exacto de la quedada me dan casi las 9:20. Las calles son muy estrechas y de sentido único de circulación, con lo que me cuesta bastante encontrar el lugar. Allí están todos casi a punto. Saludo a los conocidos, me presento a los nuevos, ..., lo de siempre. ¡Un auténtico placer!

Salimos por la carretera de Alájar, perfectamente asfaltada y entre árboles, hasta coronar el Alto de Aracenilla por su vertiente suave. De allí, descenso hasta el pueblo de Linares de la Sierra. Me meten entre calles, por un pavé horroroso, hasta un punto en el que nadie sabe cómo se sigue y deciden volver por un rampón de cojones hasta el Puerto de Linares. Es como un anticipo de la subida a Alájar, casi continuación de esta otra.









Alájar es entretenida, con bonitas vistas, pero antes de calentar ya se ha acabado. Mis compañeros parecen entusiasmados con la subida y eso me entretiene mucho. Nos hacemos unas fotos en el mirador, con unas magníficas vistas de toda la sierra y de los montes previos del lado sur, y seguimos la ruta.





No sé en qué punto cambiamos de carretera, pero a partir de ahí se convierte en un auténtico suplicio de ruta por culpa del estado del piso. Y eso que no soy muy quejica al respecto. Puerto Lucía no recuerdo que tenga nada destacable, una subida perfectamente prescindible y, al descender, el grupo decide hacer una parada técnica en Cortegana para comer algo. No me funciona el cuentakilómetros porque me he quedado sin pila y no sé cuántos kilómetros llevaremos, pero me parece muy pronto como para parar. Aún así, yo me dejo llevar.




En Cortegana damos unas cuantas vueltas por el pueblo buscando algún sitio para comprar algo. Aprovecho para sacar alguna foto del castillo (buena subida tiene que tener) y encontramos un supermercado en el que nos detenemos un buen rato. Algunos que han quedado con sus mujeres ya se van poniendo impacientes por la tardanza y, al de un buen rato, nos ponemos en marcha. Seguimos al guía que va en coche en busca de una carretera que no aparece en los mapas pillando todos los rampones de pavé que tiene el pueblo, hasta que volvemos a pasar por el mismo sitio de antes: el supermercado. ¡No puede ser posible!



Parece que encuentran la carretera rumbo a Gil Márquez por el Puerto de las Veredas, con baches a tutiplén, y para allí que nos vamos con dos buenos rampones de por medio. Se ve que han diseñado la ruta para "enseñarnos" los porcentajes. En la bajada, gracias al "buen" estado del terreno, un compañero se ostia y yo, que iba haciendo fotos el último del grupo, me los encuentro a todos atendiéndole.





Tiene un huevo enorme en la tibia derecha, los brazos ensangrentados, el culo al aire, un raspón enorme en la espalda, la bici hecha una mierda, el casco roto, ... ¡Se ha tenido que meter una galleta impresionante! El pobre chaval solo piensa en que nos ha jodido la ruta en vez de pensar en él. A mí me pide disculpas un par de veces. ¡¿Será posible?! Intento animarle y parece que lo consigo. Echamos unas risas, bromeamos, le quitamos un poco de hierro al asunto y, después de dejarle en el coche de apoyo, algunos se van de vuelta a Aracena viendo lo tarde que se nos ha hecho y otros seguimos el plan inicial.

En la bajada me dicen que van a proponer esa vertiente para el CIMA cuando va y la carretera se convierte en una pista de tierra. Me parece que se van a quedar con las ganas en esta ocasión. Es allí cuando otro compañero pincha. Pregunto qué hora es y, viendo que no me dará tiempo ni de coña para hacerlo de día, me veo obligado a cambiar mis planes. No haré la circular y volveré con otro que irá a Aracena sin quedarse a la comida porque le espera su novia.



Comenzamos entonces la ascensión a San Cristóbal, la mejor subida de la zona con muchísima diferencia. Hasta Almonaster la Real es un tramo suave, muy agradable. A partir de ahí, con la llamada al rezo de la mezquita, la cosa se pone seria. Dureza constante, piso en mal estado, vistas de toda la sierra. Un cimón para la zona.










Nos despedimos en el descenso y los dos que quedamos metemos zapatilla hasta Aracena. Me lleva casi con el gancho por las vertientes opuestas de Linares y Aracenilla, pero no me termino de cebar porque mis planes continúan. Es tardísimo y haré picaflor.



Me despido en Aracena y, ya en solitario, tiro en coche hasta La Contienda. Aprovecho el trayecto para comer y, sobre todo, beber en abundancia. A Aracena había llegado sin beber nada porque no encontramos ninguna fuente por el camino.

La Contienda es otro puerto suave, sin ninguna rampa de consideración. Pensaba haber hecho esta subida al mediodía y ya es el atardecer. ¡Vaya retraso! Una vez coronado el puerto, decido pasar en coche Cumbres Mayores para poder ver de día toda la circular que tenía prevista, pero que no voy a poder hacer como pensaba. Allí, entre Cumbres Mayores y la Sierra del Viento, mientras anochece, me preparo la cena.






Son las 8 y pico de la tarde y me quedan dos subidas por hacer, así que me lo tomaré con tranquilidad. Cumbres Mayores yo no lo considero ni puerto. A un comienzo suave le siguen 10km casi llanos. Un paseo. Aracena, parecido. El caso es que termino la jornada a las 23:30, sin haber dormido.










Mañana tenía pensado cerrar Sevilla y hacer los tres de Córdoba, pero no me veo capaz. Tengo un sueño de la leche, aún tengo que llegar a Constantina, estoy tremendamente cansado, ... Con hacer de Sevilla los dos de la Sierra Norte voy que chuto.

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