Objetivo imposible, objetivo alcanzable

Ya llevo casi dos semanas rondando la zona y no ha vuelto a llover desde el primer día. Además, siempre está soleado y con buena temperatura. Hoy que me pilla cerca, y antes de que cambie el tiempo de nuevo, he decidido intentarlo otra vez. Objetivo: el Veleta.

Dejo el coche en Güejar Sierra. Ya que es el segundo intento, ya de paso, me hago una segunda vertiente diferente a la primera que hice desde Monachil pasando por El Purche. Decido no bajar hasta Pinos Genil en esta ocasión y hacerlo a la vuelta para subir el Collado del Alguacil de un tirón y sin tener que repetir dos veces ese tramo.

Y, por si fuera poco, decido salir de noche. Como voy a tener que regresar por el mismo sitio que he subido, no me voy a perder nada del paisaje, y así espero disfrutar de un maravilloso amanecer por las alturas. ¡Todo un reto! ¡El Veleta nocturno! ¡Tiene que ser la rehostia!

Total, que salgo de Güejar Sierra por el camino que dejé controlado por la noche (dormí allí mismo), pero me pierdo en algún sitio y me cuesta bastante encontrar la subida principal que viene de Granada. Esto hace que los tiempos se me descontrolen y que se me haga de día poco antes de llegar a Pradollano. La subida es tan larga que tendría que haber salido antes. El tramo hasta Sierra Nevada lo hago con mucho tráfico de gente que va a las pistas. Aún así, es un espectáculo ver amanecer desde allí. Haberlo hecho más arriba habría sido increíble.










Poco a poco sigo subiendo con la esperanza de poder llegar, pero está claro que no va a poder ser. Desde Las Alpujarras y otras zonas limítrofes no se apreciaba tanta nieve. Y la verdad es que no hay mucha, pero han metido a saco los cañones en las pistas. Paso la barrera de Borreguiles y tengo que hacer un tramo andando. Hay hielo en el camino. Monto otro poco, pero nada, no se puede. Es seguir a lo bobo. En la cota 2.800 (según un trabajador de la estación) concluye mi ascensión. Hasta verano esto no estará practicable, aunque creo que me atrae muchísimo más volver en invierno.













Desciendo poco a poco entre los coches. Se conoce que muchos han venido a esquiar y la poca nieve que hay les hace darse media vuelta. Me detengo un momento para apreciar el Embalse de Canales desde la ladera que me lleva a Güejar Sierra. Tras cruzar un puente y subir un par de rampitas, me dejo caer a Pinos Genil para dar buena cuenta de otro coloso: el Collado del Alguacil.



La primera parte, salvo alguna pequeña rampa, no tiene gran dificultad. Pero a partir de Güejar Sierra la cosa se pone muy seria. Al paso por el pueblo te encuentras con alguna buena pared y después ya es muy constante, siempre al 10%. La pena es el final, puesto que termina en un collado de tierra con un par de caminos solo aptos para btt. Lo mejor, las contínuas vistas del Veleta a nuestra derecha según vamos ascendiendo.









Ya no lo voy a volver a intentar. El Veleta no va a poder ser en este viaje. Me voy en busca de nuevos objetivos.

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