Puesta a punto

Hay que apretar más. Tenía en mente hacer una brevet larga pero, con el calor que hace, no me apetece estar todo el día dando pedales. A cambio, he diseñado una etapa más comprimida pero con un desnivel cercano a los 2.000 metros.


Salgo a eso de las 4 de la tarde por el obligado Alto de Miraflores. En Amorebieta ya disfruto de las postales de primavera.



Me desvío en Durango hacia Markina subiendo Trabakua. Parece que voy cogiendo la forma de otras fechas. La vista de Berriz, con el cordal del Udalaitz al fondo, es magnífica.



El descenso vertiginoso de Trabakua me deja en Markina, a orillas del Artibai.



En la misma rotonda inicio la subida a Santa Eufemia, una de las grandes ascensiones vizcaínas aunque no aparezca en ninguna lista. En menos de 6km se alcanza un coeficiente próximo a 150, lo que da una idea de su entidad. La carretera, estrecha y solitaria, con un asfalto inmejorable y un paisaje de ensueño, permite disfrutar ampliamente de este deporte.






En el alto de carretera, a los tres kilómetros y medio, se inicia el desvío a la ermita. La pista está en perfectas condiciones a excepción de los cinco primeros metros que están para despistar. Las rampas en estos dos kilómetros son de las de ir concentrado en el esfuerzo.










El final llega en el área recreativa de Santa Eufemia, junto al albergue y la bolera. La zona tiene el gran atractivo de coronar el Urregarai para llegar a la ermita tras 222 escalones. También se puede ascender al Bedartzandi, la cumbre rocosa que tenemos a la vista, ya que entre ambos forman el collado que sirve de final de la ascensión. Las vistas de costa desde la cima de este monte son impresionantes.




Tras el breve descanso, descenso lanzado hasta Aulesti, no sin antes echar una mirada a lo que vamos dejanto detrás.



En Munitibar, con la cima de Oiz a la vista, inicio la subida al Balcón de Bizkaia. El sol ya comienza a estar bastante bajo, señal de que se me está haciendo tarde.




En esta ocasión no tomaré el desvío que va a las antenas del coloso vizcaíno.



Apenas un kilómetro más allá, corono el Balcón de Bizkaia aunque, por culpa de la enorme vegetación reinante, apenas se divisa mucho desde su mirador.





Es en el descenso cuando puedo disfrutar del verde ácido que brilla en las campas. Bizkaia está que se sale de bonita.




Otro rápido descenso me deja en Zugastieta. Desde ahí empalmo con la carretera de Gernika para dar buena cuenta de Autzagane, cada vez con menos luz. El tráfico de coches que vienen de las playas es muy elevado.




Y sin más, regreso a casa por la N-634, tantas veces transitada por mí. Mucho coche, pero la ligera pendiente descendente lo hace muy llevadero. En Erletxes tenía pensado tirar para subir el Vivero pero ya son las 9 y no quiero llegar muy tarde. Por hoy, más que suficiente. 105km y cerca de 2.000 metros, con rampas exigentes en Santa Eufemia. Yo creo que ya estoy a puntito de chupachups.

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