Cambio de planes

El descubrimiento de la tienda de bicis en Puigcerdà hace que cambie de planes. Haré primero la etapa de Ax-les-Thermes y después la de Puigcerdà. O mejor aún. Como ambas etapas eran poca cosa, y el martes deberé dejar tiempo para la reparación, haré un mix de ambas haciendo hoy el máximo posible.


Con esta idea viajo pronto hasta Bélesta, punto de partida del Col de Montségur. Para llegar allí paso por el Col de Puymorens y por el coqueto, aunque cortito, Col de Chioula. Con estos pequeños puertos que voy dejándome sin hacer planearé una transpirenaica tradicional, llegando de costa a costa, algún día.

Poca cosa este Col de Montségur. Aunque por bonito paraje, tan solo los dos últimos kilómetros tienen cierta entidad. Lo único reseñable, el castillo.














Regreso hasta Ax-les-Thermes para dar cumplida cuenta de una ruta circular. Parece que hoy no va a ser tan intenso el viento de días atrás, aunque aún me deparará alguna sorpresita. El inicio del Col de Pradel es común al del Port de Pailhères. Es pasando el laguito de Ascou cuando se toma un pequeño desvío a mano izquierda.





Esta pista, muy estrecha, se encuentra llenita de grava que hace muy incómoda la subida en la parte inicial. Se nota que están reasfaltando y se trata de una primera capa. Coincido con un grupo de cicloturistas que bajan lanzados y a los que aviso de la peligrosidad de un tramo que les viene a continuación.





La parte superior del puerto brinda unas vistas estupendas. Los picos nevados contrastan espectacularmente con el verde ácido de las praderas.





Corono tras dos kilómetros finales preciosos. El viento no ha aparecido por ninguna parte pero... la rueda me ha dado bastante guerra. Noto cómo me va frenando. Por suerte, no hay rampas de mucha entidad por ninguna parte y no tengo más que ralentizar un poco mi marcha. No importa, es incómodo, pero no tengo prisa.




Tengo la posibilidad de ver la otra vertiente de Pradel en el descenso. Salvo un paso estrecho entre rocas y la parte que discurre junto al río, no me parece tan bonita como la otra.




Sin descanso ninguno, me encuentro con un buen rampón camino de Mazuby. Poco después, una sucesión de pequeños altos me llevan a Aunat.







Con Aunat a la espalda, sigo hasta un alto sin nombre. Por la vertiente que he subido no es gran cosa, pero por la otra, por la que bajo, es todo un señor puerto que desciendo por Fontánes de Sault.





Una vez abajo, comienzo la subida al Port de Pailhères sin apenas enlace por Usson-les-Bains. El castillo de Usson es el principal atractivo de este primer tramo.




Kilómetro duro de inicio y, tras un pequeño relax al paso por Rouze, la cosa se vuelve a tensar desde Mijanès hasta la cima.





La belleza a partir de ahí es, sencillamente, total. Kilómetros constantes, uno tras otro, se suceden sin descanso. Pero el disfrute no es completo. Me acompaña desde hace rato un incomodísimo chirrido en la zona del casete que, además, me endurece bastante la subida. Tanto, que tengo que echar pie a tierra para descansar en un par de ocasiones. Y, por si fuera poco, el fortísimo viento de días atrás regresa enrabietado. La recta final se me hace imposible y tengo que hacer cima andando los últimos metros.















El la cima me encuentro a una pareja resguardándose del fortísimo viento en un lateral de la caseta. ¿En cuál? La respuesta es fácil. Si el viento me impedía avanzar, el lateral es claramente el que está de mi lado. Allí apoyo la bici antes de echar una foto sin que me lleve el aire volando.




Es curioso, pero bajo un sol de justicia llego al lago de Ascou tiritando. ¡Qué frío! El aire de cara me deja helado en este descenso.



En Ax-les-Thermes hago un buen avituallamiento. Bueno, que me pongo ciego a comer en el maletero del coche que tengo aparcado junto a la iglesia. He llegado muy justo a la cima del Port de Pailhères. Era duro, pero el tema de la rueda me lo ha hecho mucho más. El viento de la parte final ya ni lo tengo en cuenta.



Aún queda tiempo suficiente para hacer otra larga subida. El Col de Puymorens es la elegida, ya que la tengo ahí mismo y ni siquiera tengo que mover el coche. Ya he visto las dos vertientes y lo mismo me da la una que la otra. Tal vez esta de Ax me parezca algo más interesante. La primera parte, aunque muy larga, se trata de un pequeño paseo, aunque con mucho tráfico por momentos.







La segunda parte, una vez abandonado el desvío hacia el túnel al pasar L´Hospitalet, es más de todo. Más dura, más bonita, más solitaria, más viento, más y más viento, ..., más y más ruido del casete, ...







Muy bonita esta parte final y muy bonitas las vistas desde la cima de ambas vertientes. También destaca la parte trasera de Andorra. Andorra no me gusta mucho pero, lo que la rodea, me parece espectacular.




Vuelta a la estación de Puigcerdà para dormir y esperar a que abran la tienda de bicis por la mañana, así que no tengo prisa ninguna por madrugar. Por primera vez pondré el despertador a las tantas. También tiene otra cosa buena: de nuevo en España, puedo compartir historietas con Amaia, que también se agradece soltar el rollo de vez en cuando.

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3 comentarios :

  1. El tio chapas!!! jajajajaja.
    Pasada alguna de las fotos!!! impresionantes!!!

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  2. Es que la zona es muy guapa. Pues tampoco estoy metiendo tanta chapa, no? jejeje

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  3. jajajajaja no aqui no.....te decia la del telefono ....
    La zona no se como sera pero en las fotos sale espectacular!!!
    De todas maneras este año esta muy guapo todo, con todo lo que ha llovido, ese color verde acido es la ostia!!!!!

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