Llegaron los calores

¡Vaya tarde que hace hoy! En plena ciudad, al calor del asfalto, rondaremos los 35ºC. Con este panorama se hace difícil salir de ruta pero es lo que debo hacer con la transpirenaica tan cerca. El objetivo es claro: quiero kilómetros duros y, tras ascender Miraflores como siempre, tiro para Bermeo para enfrentarme a las duras rampas de Sollube por su vertiente de Almike.




Pero antes de llegar a Gernika, toca subir Autzagane desde la gasolinera de Amorebieta.




Apenas son 200m de desnivel los que hay que salvar en este puerto, a lo largo de cuatro kilómetros muy flojitos, que rondarán el 4-5% como mucho. Carril de vehículos lentos que se agradece por la presencia de muchos camiones en el sentido de la marcha.



Preciosas las vistas de la sierra de Anboto, con un verde estupendo en primer plano que recuerda que la primavera ya está aquí. Bueno, casi el verano, porque hace un calor sofocante.



En nada estoy en la cima del puerto y comienzo el descenso hacia Gernika.




Salgo de Gernika por la carretera de Bermeo. Al pasar Forua, me meto en el bidegorri segregado que discurre paralelo y que facilita mucho la marcha por este tramo hasta poco antes de llegar a Mundaka.



Las vistas de Urdaibai desde el mirador de Mundaka son increíbles. Sin duda, uno de los entornos más bellos que se pueden disfrutar.





Poco después, a eso de las 17:15, llego a Bermeo. Me entretengo unos minutillos en el puerto antes de iniciar la subida a Sollube por la vertiente del barrio de Almike.




A medida que se va ganando altitud por las calles de Bermeo, saliendo al monte por rampas cercanas al 20% en varias ocasiones, se va disfrutando del maravilloso contraste de mar y montaña de la costa vizcaína.





Con Almike ya detrás, las casas desaparecen y viene un tremendo kilómetro que supera el 13% de media. Es para esto para lo que he venido por aquí. Un par de kilómetros majos como estos son capaces de eliminar la carbonilla de las piernas para una buena temporada.




Un tramo casi llano permite relajarse un momento antes de la parte final de acceso al puerto de Sollube, antes de iniciar el definitivo asalto a las antenas.





La pista que va a las antenas se encuentra en perfecto estado. Son cuatro kilómetros más con unos numeros interesantes. Sin llegar a sofocar, algunas rampas superan el 10% y se mantienen constantes con medias cercanas a esas cifras.




Las vistas desde la cima son amplísimas hacia el interior aunque, es una pena, no lo son tanto hacia el lado de la costa por encontrarse cerrada la valla de acceso a las antenas a unos metros del vértice geodésico.





Tras echar un buen trago en la cima, desciendo hasta el desvío de una pista que enlaza directamente con Paresi. No está asfaltada en su parte inicial, pero no me importa ya que atajaré un buen puñado de kilómetros.




Tras tres kilómetros de agradable paseo, que bien podría haber hecho montado pero que no he querido arriesgar a pinchar, retomo el asfalto de la carretera que lleva a San Cristóbal, el inicio de la subida al alto de Paresi.





Pero justo antes de terminar el descenso pincho, posiblemente por el excesivo calor que hace. Es curioso, no he querido arriesgar en la pista y pincho poco después de salir de ella.

Al cambiar la cámara se me rompe el alargador de válvula y tengo que liar una buena para poder utilizar el de la otra rueda. Me estoy un buen rato en un banco y me pongo los brazos de grasa hasta arriba. Y, por si fuera poco, acabo de comprometer mi llegada de día a casa, ya que bastante apurada iba ya la etapa.

Con el sol ya muy bajo, inicio la subida a Paresi.



La luz no está para sacar fotos. Tampoco es que me importe demasiado porque de estos puertos ya las tengo como para empapelar una casa. Para lo que realmente he venido hasta aquí es para enfrentarme al rampón continuado al 16% que tiene.



Corono con el sol a la altura de los ojos después de un par de kilómetros más benévolos, aunque con dos buenos rampones por encima del 10% para despedirse.



Rápido descenso hasta Mungia. Ya en las afueras, enciendo todas las luces para no volver a parar hasta casa. El alto de Artebakarra es la primera tachuela que tengo que salvar, aún con algo de luz.



Pero en Derio ya no se ve mucho y la subida a Artxanda, con sus buenos kilómetros cercanos al 10% por la carretera vieja primero y por la nueva después, ya los hago completamente de noche.



Buena salida para esta tarde veraniega, con un buen kilometraje, con un buen desnivel y con unas buenas rampas. Creo que voy cogiendo la forma.

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