Tan helada como anhelada

Si hay alguna ruta anhelada por mí, desde hace bastante tiempo además, es la vuelta a Riaño. La he planificado varias veces pero, por diferentes motivos, siempre se me ha caído del programa. La tenía algo más inflada, con más puertos y más distancia, pero lo bajo que está hoy el termómetro y la capa helada con la que ha amanecido el Hilton me obligan a salir de Puente Vidosa con un plan básico: bajar a Posada de Valdeón y dar la vuelta por Pandetrave.




La salida por el desfiladero de Los Beyos es fría pero no tanto como esperaba. Se me hace bastante soportable la sensación térmica en un entorno tan húmedo y sombrío.



Se nota que he retrasado bastante la hora de inicio de la ruta, saliendo casi a las 10:00 de la mañana, y el sol aparece a nada de entrar en tierras leonesas.





De los 25km de que consta esta larga subida al puerto del Pontón, el paso por el túnel de Verrunde, a la salida de Oseja de Sajambre, es lo más interesante.





Por lo demás, una subida monótona, siempre con suaves porcentajes, pero con una visión sensacional del curso alto del río Sella.




Una vez coronado el Pontón, a unos pocos metros de iniciar el descenso, se toma a izquierdas la carretera que lleva al puerto de Panderrueda. El inicio aparece gélido, con una verde pradera cubierta completamente de hielo.



Son cuatro kilómetros de mantenida pendiente, algo más fuerte que la del Pontón, hasta llegar a la cima del puerto y tener una de las vistas más maravillosas que se pueden tener: el valle de Valdeón.



Con bastante precaución por si aparece hielo en la carretera, desciendo hasta el mirador de Piedrashitas, desde donde la vista del valle es perfecta, con Posada de Valdeón ya a la vista.




A Posada llego con poca idea de bajar hasta Caín. Me he encontrado hielo en un tramo bastante amplio y no me imagino lo que puede haber bajando junto al Cares y tener luego que subir un 20% en esas condiciones.




Con un poco de pena por no ir hasta Caín, salgo de Posada de Valdeón rumbo al puerto de Pandetrave. Me trae buenos recuerdos de la primera vez que lo subí.






Dejo atrás unas vistas majestuosas y continúo por las duras rampas de salida del pueblo. Aún así, han acondicionado este tramo de carretera y ya no es lo que era. Ha perdido bastante encanto, desde luego.




Me paso más tiempo mirando para atrás que para delante en esta subida con aspecto dolomítico. Es uno de esos lugares de los que no te quieres marchar en un buen rato, pero hay que seguir. Me van a salir 125km y he salido bastante tarde.



Aunque hasta llegar a Santa Marina de Valdeón los escalones de doble cifra son continuos, en el resto del puerto la pendiente suaviza mucho, manteniéndose siempre en un cómodo 6%.




En un largo tramo sombrío tengo que desmontar y, con mucho cuidado, seguir caminando. La capa de hielo es tan densa que, justo cuando llego a la curva, aviso a un coche que baja para que lo pase con mucho cuidado.




La parte final me trae más recuerdos. Me imagino a Ander grabando un vídeo a mi llegada entre carrera y carrera.




No puedo seguir adelante sin echar un último vistazo desde el mirador. Esto de subir estos puertos en invierno tiene su punto.




La vertiente de bajada hasta Portilla de la Reina tiene un par de estampas preciosas. Como subida no es gran cosa, pero el trazado es muy bello.




Cuando llego a Portilla, apenas he descendido unos metros y poco más me queda por bajar hasta llegar a Riaño. Y eso que son algo así como 18km siguiendo el curso del río Yuso.



Nunca había estado en Riaño pero había visto muchos fotos de esta localidad leonesa. Por fin, tengo unas cuantas de mi mano.


Como si de un rebote se tratara, me quedan los mismos 18km hasta el puerto del Pontón que los que he recorrido desde Portilla de la Reina hasta Riaño. Y son muy similares, con pendiente inapreciable pero, en esta ocasión, con ligero aire favorable.





Cierro un pequeño círculo a la altura del caserío y la ermita del Pontón. He visto alguna fotografía de las nevadas de 2005 en las que quedaban cubiertos por un montón de metros de nieve, algo espectacular.





Son casi las cinco de la tarde y me quedan muchos kilómetros de descenso. El sol ya está bajo y sé que el Sella va a ser un frío acompañante. No me defrauda y se porta como un campeón. A Puente Vidosa llego como se debe llegar en estas ocasiones: con dos cojones.

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1 comentarios :

  1. El embalse de Riaño, a finales de verano y principios de otoño se encontraba medio vacio, ya no te puedes imaginar como estaban los 2 pantanos que estan antes. Hicimos la ruta de los embalses, desde Cervera de Pisuerga, y estaban casi vacios
    Riaño es un lugar maravilloso que deja muy buenas estampas. Pero bueno, hay qeu estar muy mal de la cabeza para hacer estas cosas en pleno invierno. ESTAMOS LOCOS jajajaja

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