La frontera escondida

Dejo el albergue a primera hora de la mañana pero sin madrugar demasiado, lo justo como para poder desayunar bien para hacer una última etapa que me lleve a Hendaya pasando la muga por el alto de Azpegi, una subida de reciente asfaltado y que utiliza la Irati Xtrem saliendo de Ochagavía como camino previo a subir Arthaburu, ya en la vertiente francesa.



Antes de desviarme hacia Orbaitzeta y subir Azpegi, tengo una pequeña tachuela: el alto de Remendia. Este puerto lo tengo pasado ya tantas veces que me toña un poquito.


Además, llevamos un final de verano sin lluvias y está todo muy seco, algo que no es demasiado habitual en estos pastos.


Dejo atrás Jaurrieta y corono Remendia sin demasiada historia. En los tramos en los que luce el sol, la temperatura es muy agradable pero, cuando las nubes lo ocultan, hace bastante fresco.


El descenso me lleva a Aribe previo paso por Garaioa y las Abaurreas, la Alta y la Baja. Nada que comentar.


Por fin, me desvío hacia las montañas en un giro brusco de casi 180º y voy en dirección a Orbaitzeta por el valle de Aezkoa. Me llama mucho la atención la formación de nubes que hay sobre el pico Berrendi, ya que parece el ojo de un huracán.


Hoy parece que el viento no va a ser tan fuerte como ayer y, aunque molesta un poco, ir siempre por carreteras que transitan entre la selva de Irati hace que lo haga muy protegido.


Al llegar a la Fábrica de Orbaitzeta, no puedo dejar de pensar en los críos comiendo de lata hace unos meses, cuando vinimos pateando desde Roncesvalles en una ruta montañera.


Me meto por la pista de hormigón para subir hasta Azpegi. La vegetación hace que sea una subida muy cerrada hasta que se llegue a la parte alta.


Un par de rampas andarán cercanas al 10% pero no se hacen nada duras. La soledad del lugar solo se rompe con la presencia de alguna que otra vaca y de algún mendizale cargando con mochila y bastón.


Tras un par de kilómetros, se llega a una especie de refugio con buenas señalizaciones de las rutas disponibles y se disipa la vegetación para entrar en una zona de pastos atiborrada de caballos y ovejas.


Se pasa junto al GR-10 y se enfila hacia Francia por este paso más discreto que los vecinos puertos de Ibañeta o Larrau.


Tengo la suerte de poder disfrutar de un pastor en plena faena dirigiendo a su perro con gran destreza. Es una pasada ver cómo obedecen y cómo se encargan de llevar al rebaño.


En la cima hay varios coches y unas vistas del copón. Me quedan un par de rampas hasta enlazar con la subida del Arnostegi y comenzar el descenso hacia Esterenzubi.


La vista que se obtiene desde aquí de gran parte de Iparralde es preciosa. En estos tres días estoy teniendo la posibilidad de recorrer este pequeño terruño de parte a parte.


En el descenso hacia Esterenzubi me detengo en un par de ocasiones para disfrutar de las grandes canales que forman estas montañas.


Ya es mediodía y la temperatura es mucho más agradable que la de esta mañana. Por el fondo del valle, por estas carreteras estrechas y siendo domingo y sin apenas tráfico, es un placer dar pedales.


Llego a Donibane Garazi y solo me quedan 72km, los mismos que hice el viernes pero en dirección contraria y con viento en contra. El tren que quiero coger es el de las 17:03 y tengo tiempo de sobra. De hecho, he contemplado la posibilidad de hacer un par de pases de muga por Izpegi y Otxondo pero, sinceramente, hoy no me apetece demasiado.


Así que tiro para Hendaya a un ritmo suave y paro para comer en Bidarray, agotando mis reservas de agua. Un buen rato después, ya con un calor considerable, me vuelvo a poner en marcha.


A la altura de Senpere observo que, aunque casi son las tres de la tarde, es posible llegar a coger el tren de las 16:03, lo que me posibilitaría estar en Bilbao a eso de las siete y media, una hora antes de lo que tenía pensado. Son unos 27km y hacerlos en una hora y poco me va a suponer pegarme un calentón que no tenía ganas de pegarme.


Sin agua que llevarme a la boca, vigilando en el GPS la hora que es minuto a minuto, echo cálculos antes de subir el alto de Urruña. Si le meto caña creo que puedo llegar a la estación con unos minutillos de sobra.


Y así lo hago. Llego a la estación de Hendaya a las 15:56, lo justo para pedir en un bar que me llenen los bidones con agua fría para poder hidratarme en el largo viaje de tres horas y media hasta Bilbao. Llevaba el dinero justo para sacar el billete en el maillot y, como hoy han subido el I.V.A., esto me hace coger el tren por los pelos al andar buscando cinco céntimos que me faltan por el fondo de las alforjas. Con la historia de ganar una hora al tren, los últimos kilómetros de esta etapa de 140km me han supuesto un calentón que me va a durar hasta Donostia.

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