MAUNA KEA 4: pasar de 200km

Hay que aprovechar esta ligera mejoría del tiempo y hoy, solo dos días después de hacer el tercer paso del Mauna Kea, me dispongo a batir los 200km por primera vez este año.

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MAUNA KEA 4 Bilbao 202 km 3150 m+ IR

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Me cuesta bastante decidir el recorrido. En este cuarto paso de la preparación, el objetivo es empezar a echar jornadas completas sobre la bicicleta y el desnivel es algo secundario. Pero no hay llano por estos lares y tampoco me apetece rodar y rodar. Por tanto, como La Sía está abierto al tráfico, pongo rumbo a Cantabria por el corredor del Cadagua.


Día despejado pero con un viento asqueroso que hace la mañana muy desagradable. Desde que salgo de casa, me pega de cara y me exige un gran sobreesfuerzo.


Llego a Sodupe en poco más de media hora. La temperatura sí que está bien. He salido tarde y se nota.


A la salida de Zalla, me paro en una cuneta para cambiar el agua l canario y, justo cuando me pongo en marcha de nuevo, pasan tres ciclistas con los que sigo durante un buen puñado de kilómetros.


Uno de ellos (no sé por qué razón, puede que por los acoples para las luces que llevo en el manillar) se da cuenta de que me van las largas distancias y nos ponemos a charlar de brevets. Se han hecho la París-Brest-París, la Luchon-Bayona y las diferentes distancias del entorno. Sin casi darme cuenta, vamos pasando La Herbosa y El Peso.


Nuestros caminos se separan a pies de La Escrita y me vuelvo a quedar solo. En esta vertiente voy muy protegido del aire y la subida se hace cómodamente.


Supero los 50km con el valle de Carranza a la vista. Se han hecho durillos con el viento de cara y no sé muy bien qué hacer cuando llegue al cruce de la nacional de Burgos.


Aire muy molesto camino de Gibaja. La cabeza no para de darle vueltas pensando en alternativas por si azota muy fuerte camino de La Sía.


Dejo atrás Ramales de la Victoria y me adentro en la carretera que me lleva a Arredondo siguiendo el curso del Asón. Empiezo a sopesar la opción de hacer una BISABI por Alisas y pillar la vuelta con aire favorable por toda la costa.


Con casi 80km llego a Arredondo. Me paro a pegar un bocado y a darle vueltas a la situación. La Sía con viento contrario o Alisas con predominio favorable. Soy un mar de dudas. Eso sí, tanto uno como otro me garantizan un regreso cómodo con el aire de culo.


Me armo de valor y opto por la opción original, mucho más apetecible en lo paisajístico y mucho más dura en cuanto a los desniveles acumulados. Si lo veo muy chungo, siempre me queda la posibilidad de bajar hacia La Gándara desde el Collado de Asón.


El aire azota de cara y endurece mucho la subida. Aún así, me encuentro muy bien de fuerzas y voy haciendo trecho sin mayores problemas.


Aparece la cascada del nacimiento del Asón tirando agua a raudales. A medida que me acerco a ella, las rachas de aire son más intensas pero también ocasionales, dando paso a buenos ratos de calma con pedaleo fluído.


El día soleado de este domingo hace que mucha gente haya acudido a este maravilloso lugar para pasar la mañana. Se ven muchos senderistas.


En la zona de las eses, el aire apenas me molesta porque se está más resguardado. Esto hace que llegue al collado con ganas de seguir hacia La Sía. Me encuentro con fuerzas.


Hay que reconocer que esta parte de la subida la dejaron exquisita con las últimas obras. La carretera desliza perfectamente y todos los quitamiedos de madera le dan un toque muy guapo.


Corono el Collado de Asón y no me planteo nada que no sea seguir para delante. La moral la tengo en las nubes porque no siento ningún cansancio.


Salgo de la protección de la parte final del collado y vuelvo a terreno despejado a al fuerte azote del aire en contra. Hay rachas tremendas.


Me adelanta un tractor lleno de paja y las paso putas tras él. Las velocidades son bastante parejas y le tengo que dar algo de distancia para no comerme toda la carga.


Por suerte, se desvía pronto hacia una cabaña y me deja el terreno despejado. Voy inmerso en mis pensamientos y los kilómetros caen con bastante rapidez.


A medida que voy ganando altitud, empiezo a sentir bastante fresco, sobre todo en la cara y en las piernas. He salido de corto porque la temperatura era muy agradable en Bilbao pero aquí, con los neveros por las cunetas, el aire es helador.


Como no podía ser de otra manera, en esta parte alta me entretengo sacando fotos sobre la marcha de las inmensas vistas que tengo hacia el valle. Es uno de los puertos más bonitos.


Ya con el paso de puerto a la vista, se me cruzan en la carretera una treintena de senderistas que me jalean en mi último esfuerzo. Cualquier cosa que rompa la monotonía se agradece mucho.


Asomo por el puerto de La Sía y el vendaval es tremendo y gélido. Con dificultad para mantener el equilibrio me abrocho todo lo que llevo, me pongo el buff, los guantes, el chubasquero. Todas las capas son pocas para detener el efecto del aire helador.


Como voy de corto, en el descenso se me quedan las piernas congeladas. Tenía que haber traído unas mallas finas en el bolsillo del maillot para una bajada de este tipo. Me fastidia mucho no haber previsto estas cosas.


Dejo atrás Espinosa de los Monteros y voy camino del Crucero. Esta vez no cojo el atajo hacia Bercedo porque necesito esos tres kilómetros extra para redondear los 200km al final de la jornada.


Me detengo en El Crucero para llamar a casa y tener unos minutos de descanso antes de emprender la rápida bajada hacia Villasana de Mena. Caen un par de gotas amenazando lluvia pero no termina de decidirse.


El descenso de El Cabrio es rapidísimo con el aire favorable y la temperatura va templando a medida que pierdo altitud. En Villasana de Mena, me desvío hacia el alto de Ro.


Son cinco kilómetros de suave subida en los que no me cruzo con ningún coche. De hecho, en la nacional tampoco había nada de tráfico, cosa impensable durante un domingo de hace un par de años.


Cuanto más me acerco al norte, más despejado está el cielo. Por detrás, la cosa pinta bastante peor.


Las curvas se van sucediendo y hacen muy entretenida la subida de Ro. Voy ya 150km y ni un atisbo de cansancio. Esto marcha.


Supero este alto de Ro y el descenso hacia Artziniega me deja unas vistas muy chulas de Sierra Salvada. Asoman recuerdos chulos de la marcha montañera de esta localidad.


Dejo atrás Artziniega y tiro para Amurrio. Si voy hacia Bilbao me quedo corto de kilometraje y necesito 10km extras. El problema es que también hay tachuelas por el medio. La primera, nada más salir. Una rampa enorme al 10%.


Un pequeño descanso y se continúa subiendo hacia Menagarai. Este sube y baja me empieza a hacer bastante pupa.


Menagarai se pasa por debajo y empieza un corto descenso porque este tramo está repleto de toboganes hasta Amurrio.


Son casi 170km y aparecen las ganas de ir terminando. Solo he cargado cuatro barritas del Carrefour para los 200km y voy acusando la falta de alimento.


El solete empieza a calentar un poquito y la luz deja unos paisajes preciosos, con un verde maravilloso.


Dejo Amurrio y voy camino de Llodio. Me queda un buen trecho pero el aire favorable me ayuda bastante.


Atravieso las calles de Llodio y, al pasar, veo a unos niños cogiendo gominolas en un videoclub. Ya me quedo con la copla y se me antojan también a mí.


Pero no paro porque solo me quedan 20km para llegar a casa y recuerdo que tengo dos paquetes guardados en un armario. Llego a Arrankudiaga y ya no me aguanto más: ¡Quiero gominolas!


Recuerdo que hay una tiendita en Ugao y me meto por sus calles. Pero me la encuentro cerrada. ¡Qué faena!


Sigo hasta Arrigorriaga y decido atajar por Buiagoiti porque ya me da para hacer más de 200km. Así meto un poco más de acumulado.


No sé si es buena idea porque la subida se me hace interminable. Menos mal que solo me tengo que dejar caer hasta llegar a casa.


Al final, 202km y más de tres mil metros para esta perfecta salida. He llegado algo justo pero es normal saliendo solo con cuatro barritas. Esto me da muchas esperanzas porque el año pasado me costó mucho este paso, pero claro, tenía casi diez kilos más que ahora, que estoy finísimo. La preparación va viento en popa, nunca mejor dicho.

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