El espectáculo del Tourmalet

Llega el día del reto Mauna Kea. Tengo puesto el despertador para las 23:00 horas pero no hay quien pegue un ojo. A pesar de llevar dos días sin dormir mucho, no consigo conciliar el sueño. Hace mucho calor en el coche y no puedo cerrar las puertas pero, si las abro, se me llena todo de moscas. A la hora señalada suena el despertador y tengo un sueño tremendo, tanto que ni me lo pienso, lo apago y doy por cancelada esta historia. La nueva hora para despertarme será ... cuando me despierte.

XTREM CAT 1 CAT 2 CAT 3 CAT 4


Espectáculo del Tourmalet St Lary 105 km 2950 m+ IR

(Click en el perfil para ampliarlo)


A eso de las 07:30 de la mañana se me abren los ojos. Ya hace un calor tremendo y no sé muy bien qué hacer. Decido empezar con la parte del reto que iba hacia el Tourmalet y luego ... ¡ya veremos! A las 09:00 me pongo en marcha y, tras el pequeño descenso hasta Arreau, empiezo a subir el col d´Aspin.


Ya hay que buscar cada sombra, lo que me indica que voy a achicharrarme sobre la bicicleta. Transito con muchos cicloturistas, algunos de un grupo de esos organizados que también han salido de Saint Lary.


Estos puertos me los conozco muy bien y tengo controlada cada curva, cada sombra, ..., lo que me lleva a la cima sin ningún sobresalto. Sé dónde puedo reponer agua y eso hace que beba suficientemente, sin tener que ahorrar nada.


Llego a la cima del Aspin y hay multitud de ciclistas. Me da que la avería que tiene el Tourmalet por Barèges ha hecho que muchos se hayan trasladado a este otro valle.


Desciendo hacia La Payolle y hay un montón de parapentistas disfrutando de este maravilloso entorno.


En la fuente de Sainte Marie de Campan hay cola para coger agua. Si siempre hay muchos ciclistas en este puerto, esta vez es exagerado.


Empiezo a subir en solitario pero con mucha gente a la vista. Esta primera parte es suave y ya va dejando cadáveres en las cunetas. Me encuentro a muchísima gente sofocada buscando una triste sombra.


Los tres o cuatro paraguas que hay en toda la subida son un oasis para la gente, que se agolpa en sus cunetas. Se ven muchas alforjas, muchas bicis de paseo, bicis de montaña y, por supuesto, mucha bicicleta de carretera.


El puerto empieza a tomar entidad a partir de la mitad y ya me quema cada rayo de sol. Llevo el GPS con la pantalla apagada porque no quiero ni mirar velocidades ni nada y, cuando llegue al coche de nuevo, ya veré los datos y pensaré qué hago.


Empiezo a tener La Mongie a la vista. Me estoy divirtiendo mucho con la subida, como siempre. El Tourmalet no será el puerto más bonito del mundo, ni el más duro, ni el más no sé qué, pero es el que más veces he subido en mi vida y tiene algo especial para mí.


El paso por La Mongie es especialmente duro con tanto calor. Empiezo a dosificar líquido y me refresco en un reguero de agua que hay a la salida. Empiezo a ver a mucha gente caminando junto a la bici.


Como la vertiente de Barèges está K.O., bajan más ciclistas de los normales y todos dan una voz de ánimo en estos dos kilómetros finales.


Al llegar a la cima me encuentro con una marabunta de ciclistas. Me saludan algunos de la empresa esta que han salido de Saint Lary al mismo tiempo que yo y que se van reagrupando en los altos.


No puedo dejar de asomarme hacia la otra vertiente para ver los destrozos, aunque mi corta vista no me permite apreciarlos. El espectáculo del Tourmalet es enorme y decido quedarme un rato disfrutando de la llegada de otros ciclistas. Me he traído un par de sandwiches de Nocilla que no tardo en devorar.


La bajada es muy cálida y no me hace falta ponerme manguitos ni nada, cosa que agradezco porque los brazos me siguen escociendo un poco. Relleno agua en la fuente y empiezo a subir Aspin bajo un sol de justicia.


Me saludan dos guiputxis que están tirados en una sombra y que bajaban el Tourmalet cuando yo lo subía. Me da mucha envidia verles a la fresca pero sigo camino hasta La Payolle.


Me desvío para subir por esta vertiente de Hourquette d´Ancizan que no tengo. La conozco de bajada pero tengo muchas ganas de pedalear hacia arriba por esta preciosidad.


Hay muchísima gente comiendo bajo los árboles y bien que me tiraría yo junto al río. Un padre con sus niños baja haciendo una especie de barranquismo muy divertido. ¡Qué envidia! Me acuerdo de mi kayak. En cuanto llegue a Bilbao, lo saco a la ría.


La subida tiene unos números cómodos, entorno al 6%, lo que permite disfrutar mucho de ella. Es un puerto precioso.


Los ciclistas del grupo organizado también han tirado por aquí y, los más veloces, me pasan como flechas. También me adelanta la furgoneta de apoyo y me saludan ya como si me conocieran.


Llega el tramo de bajada previo a los kilómetros finales y yo sigo haciendo fotos de esta maravilla de subida. Hay muchas pintadas en el suelo porque ayer paso el Tour de Francia por aquí, aunque en sentido inverso.


Siempre he dicho que las vacas del Aspin son las más bonitas que he visto pero, estas de la Hourquette d´Ancizan, parecen primas hermanas.


Diviso el collado de paso y hay muchos coches en él. Empiezo a pensar en terminar mi etapa en el coche porque no me apetece nada sufrir en un día que está saliendo tan bien.


Sin querer, se me dispara la cámara hacia los pies, algo que aprovecho para dejar constancia de mis nuevas zapatillas: las CATLIKE Felinus MTB tan guapas que me he agenciado.


Me detengo por un instante en el alto y me pongo a charlar con el chófer de la furgoneta de apoyo del grupo organizado. Comentamos la ruta y uno de los participantes, chapurreando español malamente, me dice que la etapa ha sido redonda. Así lo pienso yo también y decido terminar en Saint Lary y recordarla así, como un paseo maravilloso. Ellos continúan viaje hacia los Alpes, dándome bastante envidia, desde luego. ¡Menudas vacaciones de bici!


Me tomo la bajada con mucha calma por el recuerdo que tengo de la gravilla de esta vertiente pero me adelantan muchos de los participantes del grupo bajando a todo trapo y me doy cuenta de que ayer pasó el Tour por aquí y de que estará todo muy limpio. 


En el cruce de Ancizan vuelven a tener reagrupamiento y me despido de todos ellos. Llego a Saint Lary y, solo por un momento, al ver la buena media que he hecho, se me viene a la cabeza la idea de seguir el reto Mauna Kea haciendo la parte central de noche tal y como hizo Fernando. Me encuentro muy bien de fuerzas pero la cabeza ya decidió cancelar todo anoche a las 23:00 horas cuando sonó el despertador. Esta movida ha ido retrasándose demasiado por culpa del mal tiempo y hasta se ha caído el recorrido original por el infortunio del Tourmalet. Tengo los brazos quemados y no soporto unos manguitos que me pudieran hacer falta de noche. ¡Qué ostias! ¡Que no me apetece! Me voy a casa, que podré dormir bien fresco por una noche.


Entre Getaria y Deba puedo disfrutar de un gran atardecer, después de derretirme entre las rotondas francesas. ¡Hay que ver lo pesado que se hace este viaje!


¿Y el reto? He estado entretenido seis meses con esta historia y mi estado de forma es increíble, el mejor que he tenido nunca pero ... no he hallado la motivación en el momento oportuno. Tal vez tenía razón Fernando (la única persona que conozco que lo ha logrado completar) y me tendría que haber ido al Ariège, a una zona algo menos conocida donde la ruta fuera un aliciente, donde hubiera subidas nuevas por descubrir. Siempre ha sido eso lo que me ha movido a hacer burradas con la bici y aquí me han faltado las razones para sufrir... ¡¡¡o para disfrutar!!!

Safe Creative #1007090003507

3 comentarios :

  1. Pues mira...ZORIONAKKK!!!!...que quieres que te diga...por disfrutar!!!!!.....

    ResponderEliminar
  2. Las zapatillas son guapas pero...a ver si nos depilamos, jeje.

    ResponderEliminar

EL AUTOR se reserva el derecho de suprimir, por cualquier razón y sin previo aviso, cualquier comentario que considere inapropiado.

 

STAGE EN ALPES ...

Estadísticas

Usuarios online

Acerca de ...