Rodear a La Demanda

Ya estamos en marzo y este fin de semana voy a tener mi segundo stage bicicletero del año. Para hacer tan solo dos días, tampoco me quiero ir demasiado lejos, así que La Rioja aparece como una posibilidad. Además, ya he querido hacer algún puerto de la zona y siempre me ha echado para atrás el frío. Para estos días dan bastante bueno y hay que aprovechar.

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Rodear a La Demanda Nájera 180 km 2100 m+ IR


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Llego a Nájera algo más tarde de lo previsto y la etapa que iba a hacer de 220km decido acortarla ya de entrada porque no salgo hasta las 09:30 y no quiero tener que hacer noche, ni chupar frío por la tarde. La diferencia térmica en esta zona es muy fuerte y, nada más bajar del coche, me doy cuenta de que me he venido con culot corto y hace más fresco del que pensaba.


Este fresco mañanero hace que no saque fotos hasta llegar a Ezcaray. No me apetece quitarme los guantes en mi paso por Santo Domingo de la Calzada y espero hasta empezar la subida a Pradilla.


Ya llevo unos cuantos kilómetros y ha templado bastante, aunque en las zonas de sombra hace un frío importante. Llevo los pelos de las piernas bastante erizados.


Apenas recordaba este puerto y me agrada volver y retomar sensaciones pasadas. Tan solo me quedaba con cierta nitidez el recuerdo del momento de hacer cima, pero el resto eran tramos olvidados por completo. La subida es cómoda y, como de costumbre últimamente, el tráfico nulo.


Llevo buen ritmo y las sensaciones, tras el estreno de piernas, son más que buenas. Con un poco de suerte, hoy no sufro.


Sin más historia, corono este puerto de Pradilla y paso al lado burgalés. Llevaba un rato disfrutando de la vista del San Lorenzo nevado y ahora se presentan ante mí el San Millán y el Trigaza.


A medida que me voy acercando a Pradoluengo y a Santa Cruz del Valle Urbión voy recordando momentos de la ascensión invernal que hice hace unos años al San Millán. Tengo un poco aparcado ese tema montañero y creo que ya va siendo hora de retomarlo. Tal vez el año que viene.


Llego a Valmala y empiezo a subir el coto puerto que lleva el mismo nombre. Esta vez no tendré que seguir hasta Trigaza y me podré ahorrar el tramo extra con pésimo piso para la flaca.


Empieza a hacer calorcillo en las zonas de sol pero en las sombras sigue haciendo fresco. No hay forma de terminar de quitarse el cortavientos.


Dejo atrás este modesto puerto de Valmala y la ruta sigue hacia el embalse de Uzquiza, donde el río Arlanzón deposita sus aguas. La estampa con los picos nevados es una chulada.


Un terreno ondulado, que va bordeando el embalse, me deja en la población de Pineda de la Sierra, donde decido hacer un pequeño descanso para comer algo. Me cruzo con tres o cuatro lugareños que apenas responden a mis saludos.


Dejo atrás este coqueto pueblo para afrontar la subida a El Manquillo, otro puerto muy suave pero con un trazado bonito. Es una pena que los árboles permanezcan desnudos porque, dentro de un par de meses, este puerto tiene que ser una maravilla.


Los números del puerto son muy flojitos y me llama mucho la atención una pista acondicionada que viaja paralela, tan solo unos metros más abajo.


Hasta que llego a la cima del puerto y un cartel me informa de que esa pista es la Vía Verde de la Demanda, uno de esos planes que tenemos pendientes. No la había reconocido y me ha gustado tanto que ha vuelto a estar presente en la agenda de 'pendientes'. El problema es que consta de 51km y será difícil planificar un ida y vuelta. Tendremos que ser creativos para optimizar su trazado en alguna aventurilla.


El descenso del puerto es más flojo aún si cabe. Llego a Riocavado de la Sierra y veo cómo la Vía Verde zigzaguea camino de Monterrubio de La Demanda.


A mí ya no me quedan difilcultades hasta llegar a Nájera. Tan solo me queda rodar, que es para lo que he diseñado esta ruta con puertos tan fáciles.


Regreso a La Rioja tras unos cuantos ligeros toboganes por una carretera bastante rugosa que mejora en cuanto paso el cartel de comunidad.


Pero al llegar al dejar atrás Villavelayo y empezar a rodar por la carretera que rodea al embalse de Mansilla ... la cosa cambia totalmente. La carretera está hecha un asco y muy botosa, tanto que peligran los aparatos electrónicos del manillar por el alto riesgo de que salten por los aires en cualquier bache.


Dejar atrás esta carretera del embalse es todo un alivio. Ya me dolían todos los huesos de tanto bote.


Cruzo Anguiano y llego a Nájera con una distancia de 180km que me resulta suficiente como para soltar carbonilla. Hago pocas salidas en bici y necesito que sean largas para compensar, lo que suele convertirlas en más duras de lo que realmente son. Hoy no, hoy no he acabado para nada cansado y estoy muy animado para hacer puertos mañana.

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