Lieja-Bastoña-Lieja personalizada

Sigue haciendo mucho frío por las noche pero, si quiero aprovechar bien el viaje, no me queda otra que jorobarme y apechugar con las bajas temperaturas que hay al inicio y al final del día. Hoy tengo diseñada una etapa larga que hará que explore esos límites, repleta de pequeñas tachuelas de la Liège-Bastogne-Liège que, en conjunto, se irán a los tres mil metros de desnivel positivo acumulado. Para lo que llevo andado este año, hoy será una etapa dura, superando los doscientos kilómetros.

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Lieja-Bastoña-Lieja pers. Spa 210 km 3000 m+ IR

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Salir tarde me obliga a tener que hacerlo con luces, no sea que me retrase algo y se me haga de noche. El días es soleado pero muy engañoso porque hace un frío que te cagas.


Tras un ligero descenso para salir de Spa, inicio una subida tranquila por muy buena carretera. No tengo ni idea de los puertos que me voy a encontrar, ni siquiera sé cómo se llaman, mucho menos de cuáles serán sus números. Me limito a dar pedales y a sacar fotos de vez en cuando.


Pasar por tramos de sombra es helador. Cada vez que me roza un rayo de sol lo aprovecho como si fuera un noruego de vacaciones en Canarias.


Tras unos kilómetros, termino de subir en un cruce de caminos denominado col du Maquisard. Son pocos los carteles que me encuentro y se agradecen enormemente para poder poner nombre a los sitios.


La primera cota que me suena, de las muchas que debo subir hoy, es la de la Redoute. Hay un bajada y una corta subida y no sé si será eso. Las tachuelas son tan poca cosa que pasan rápido y no me entero de nada. Me limito a observar paisajes.


Pero hay pintadas en el suelo y los porcentajes suben rápidamente cuando dejo atrás la población de Remouchamps, camino de una antena. Esto debe ser La Redoute.


El track que estoy siguiendo es circular excepto en esta subida. Vuelvo por el mismo sitio para seguir enlazando cuestas, una tras otra.


Los nombres de las pequeñas cotas no los conozco, ni me importan. Ya les pondré ubicación en el mapa cuando llegue a casa.


Me adentro en paisajes rurales que apenas me sugieren nada. Es como pasear en bicicleta. Voy tranquilo, disfruto de este día soleado, ..., pero tampoco es que me apasione.


Venga, vamos a ser sinceros. ¡Que me estoy aburriendo como una ostra! Lo único que me entretiene es seguir la línea que marca el GPS.


A medida que voy más hacia el sur, noto que los árboles van en aumento, transitando más de una vez por algún tupido bosque. Esto evita que me pegue el sol y sigo pasando frío.


Xhoris, Rideux, Fisenne, Marloie, ... La sucesión de pequeñas tachuelas es interminable. No hay grandes puertos pero empieza a pesarme tal cantidad de subidas y bajadas. A todas estas cotas las he puesto nombre en casa porque 'in situ' no sabía cuál es cuál. De hecho, ni soy capaz de ubicar las fotos. Ahí van unas cuantas.


Ya va siendo hora de parar a comer con un poco de fundamento. Me he preparado un pequeño bocata y aprovecho que hay un área de descanso para dar buena cuenta de él junto a una fuente.


Hay un buen rampón de frente, nada más recobrar la marcha. Se trata de la subida al Cheval de Bois. Por primera vez, me cruzo con dos ciclistas que bajan.


Cuando llevo dos kilómetros de subida me doy cuenta de que el track no iba por aquí. Me joroba bajar lo subido pero no me queda otra para retomar el camino perdido.


Pero no hay camino perdido. Es más, no hay camino. Me vuelvo a cruzar con los dos ciclistas que deben andar haciendo series y me toca volver a subir el rampón inicial.


Me fastidia mucho que pasen estas cosas y que el GPS me lleve por donde no hay camino. Además, este GPS no tiene mapas y no sé por dónde tengo que ir. Me parece que lo voy a descambiar en cuanto encuentre un Decathlon. El GARMIN Dakota 10 no vale para nada.


Sin mapas me veo obligado a seguir las señales y a llegar hasta Saint Hubert. El kilometraje se me dispara unos quince kilómetros de lo que tenía programado y ya se hace difícil terminar de día. Igual tengo que capar algo el final de Malmedy.


El descenso me lleva de nuevo a un punto del track. Tengo que cruzar una especie de autovía para ir por carreteras secundarias hacia La Roche-en-Ardenne.


Ahora toca subir al Pied Monti. Se trata de subir por un bosque cerrado, hasta que llego a un punto en el que se termina el asfalto y paso a una pista de tierra que me veo obligado a seguir. El track me lleva por ahí y gracias que solo son unos cien metros malos.


Llego a un río junto a un camping o algo parecido y me meto camino del col d´Haussire. Esto es lo más parecido que hay a un puerto en toda la ruta.


A mi ya me empieza a pasar factura la etapita de marras. No dejo de subir y bajar y no hay quien coja un ritmo constante.


La carretera estrecha no tiene ninguna vista pero es más entretenida que toda la ruta junta. Tengo ganas de ver a dónde me llevan estos kilómetros de subida continuada.


Corono el col d´Haussire en un sitio bastante feo y muy decepcionante para cómo ha sido la subida. Es una pena.


Sin apenas bajada, continúo el camino hacia el Baraque de Fraiture, una especie de pirulí de televisión situado en la zona más alta de Bélgica. Hay hasta una estación de esquí en la zona.


Toca rodar con tendencia al descenso durante largas rectas y me encamino a otra sucesión de cortas subidas.


Solo me entretiene el paso por alguna pequeña localidad, donde alguna construcción llame mi atención. Hay alguna villa alucinante.


Paso por Erria (col des Villettes) y sigo adelante. Hace rato que ya no hace frío pero no durará mucho.


Otra vez me encuentro en un terreno de colinas y subo a Les Hézalles sin grandes sobresaltos.


Aunque la bajada ya es otro cantar. Otra vez me encuentro con que la carretera se convierte en pista, y esta vez es mucho más larga.


Sin saberlo, sigo haciendo subidas como Wanne y Stockeu. Yo me limito a seguir la línea azul del GPS y a dar pedales. Todo me parece lo mismo, así que tampoco me importa demasiado.


De vez en cuando hay alguna línea blanca en el suelo que me confirma que eso es algo o que algún día lo fue. Me imagino un cartel de puerto de montaña y me hace ilusión cruzar la raya. No sé dónde estoy pero he llegado.


El paso por Stavelot es una putada de esas en forma de pavés enorme, en el que te suenan hasta los cosidos del culot. Si hay algún cicloturista que dice que disfruta por aquí NO ME LO CREO.


Se está haciendo muy tarde y empieza a hacer fresco. Hay dos BIGs en Malmedy pero los voy a dejar para mañana. Decido acortar la ruta hacia Spa por Francorchamps, subiendo un alto en el que está situado el famoso circuito.


Y para terminar, el col de Rosier, otro puerto medio decente. La pena es que hay obras y el piso está un poco estropeado.


El sol se va y ya hace un frío que te cagas. Cruzo la línea de puerto con poca luz pero suficiente como para bajar a Spa sin hacer uso de las luces. La etapa ha sido más dura de lo que pensaba y estoy bastante cansado.


De vuelta en el coche, decido no moverme. Mañana saldré temprano hacia Malmedy para hacer los dos BIGs que me he dejado y ya veré cómo remodelo la etapa de Luxemburgo. Seguramente también la parta en dos porque solo hace un rato que estoy en el maletero y ya hace un frío insoportable.

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