Vuelta a Picos de Europa

Hace ya un tiempo que tenemos pendiente la Vuelta a Picos de Europa, así que quedo con Javier en Unquera para saldar esta deuda con una etapa circular de esas que gusta hacer porque sabes que vas a disfrutar de inicio a fin. He dormido en el centro mismo de la localidad y, a pesar de ser un viernes de verano, no ha habido ningún barullo que me molestara.

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Vuelta a Picos de Europa Unquera 230 km 3700 m+ IR

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Desayuno bien pronto para estar a las ocho preparado. Javier llega con tiempo y se nos une también Luis, así que podemos salir un cuarto de hora antes de la hora señalada. Hace una temperatura muy agradable, nada que ver con ayer y anteayer.


Tenemos aire flojo favorable y llegamos a Panes en un santiamén, casi sin darnos cuenta. Cantabria permanece nublada pero se ve que está aclarando por la zona leonesa y asturiana, lo cual nos viene de maravilla para tener un día redondo.


A estas horas tan tempranas, el desfiladero de La Hermida es una gozada, carente de tráfico, nada que ver con lo que yo me encontré ayer a mediodía. Hoy sí que se puede disfrutar de este precioso rincón como se merece.


Llegamos a Potes y empezamos a subir el puerto de San Glorio al tiempo que sale el sol. Es un puerto largo y conviene tomárselo con calma.


A poco de empezar con la ascensión se nos une Jorge, un chico de las cercanías de Santander que está alojado en un camping de Potes y que, lógicamente, prefiere subir en compañía un puerto tan cansino como éste que hacerlo en solitario. San Glorio se llega a hacer muy pesado cuando vas solo y ya te lo conoces.


Dejamos atrás La Vega y con ello el desvío para Dobres-Cucayo. La ruta puede ampliarse hasta el infinito gracias a la multitud de subidas que parten de ella.


Vamos alternando tramos de sol con otros de sombra por culpa de las nubes que se agolpan en la cima. Empezamos a pensar que no vamos a tener suerte de disfrutar de las vistas que hay desde el mirador del Oso en el collado de Llesba.


La niebla empieza a cubrir y ya se tiene dificultad para ver la subida desde el fondo del valle. Queda poco para llegar a la cima y se me ha hecho muy entretenido gracias a que vamos de charleta.


Coronamos San Glorio y se confirma que no merece la pena hacer el extra de casi dos kilómetros para llegar al collado de Llesba. Hay niebla cerrada para esa vertiente aunque, para la zona leonesa, luce un sol estupendo.


El descenso a tierras leonesas, ya sin Jorge, no tiene nada que ver con lo que ha sido la subida cántabra. Este es uno de los pasos más agradecidos para la provincia castellana.


El desfiladero del río Yuso es una chulada y paramos un momento para coger agua en Llanaves de la Reina. Empieza a hacer calor y nos quitamos toda la ropa que nos habíamos puesto para la bajada.


Toca volver a subir aunque de forma muy sutil. La vertiente de Portilla de la Reina para acceder al puerto de Pandetrave no deja de ser un mero paseo.


Son diez kilómetros al 3%, sin tener ningún tramo más duro que otro. Nos adelantan varios coches, todos ellos camino del precioso valle de Valdeón, uno de los parajes más chulos de los Picos de Europa.


Vamos disfrutando del entorno y de un magnífico día que ha quedado en esta vertiente leonesa. Se levanta un poco de aire pero no molesta nada.


Llegamos a la cima de Pandetrave y nos asomamos al mirador para disfrutar de las hermosas vistas antes de dar buena cuenta de la oto junto al cartel de puerto.


El descenso es de esos que se disfrutan, gracias a la enorme belleza de este tramo hasta Posada de Valdeón.


Esta vez no bajamos hasta Caín porque la distancia se nos iría un poco de madre y subimos a Panderrueda apenas sin parar. Aprieta el sol y conviene provechar todas y cada una de las sombras del camino.


Esta es la tercera subida del día y ya va haciendo mella el desnivel acumulado. Subimos suave guardando fuerzas para los dos últimos kilómetros de puerto, los más duros de esta vertiente.


No podía faltar una pequeña parada en el mirador para disfrutar por última vez de las vistas de Picos desde esta posición privilegiada. Con lo tristones que han estado estos dos días atrás y lo fabuloso que ha salido éste.


Coronamos Panderrueda ya con ganas de parar a comer algo. Hemos decidido hacer un avituallamiento largo en Oseja de Sajambre, ya en pleno descenso del Pontón.


La bajada de Panderrueda nos deja en la carretera de la vertiente leonesa del Pontón y solo nos separan quinientos metros de su cima.


En plena subida de estos pocos metros, nos cruzamos con Teibol y su tres compañeros de la ruta de hoy. Charlamos un rato antes de seguir cada grupo con su recorrido, en muchas partes común.


Tras coronar el Pontón, ya tenemos ascendida la mayor parte de kilómetros en subida de la jornada. Tan solo nos quedan dos pequeños puertos y, aunque aún faltan muchos kilómetros, se podría decir que casi todo el pescado está vendido.


Tiramos para Oseja de Sajambre y paramos a comer algo. El Pontón es de esos puertos en los que no puedes bajar sin pararte varias veces para disfrutar su belleza.


Cruzamos el desfiladero de Los Beyos disfrutando cada metro. Otras veces que he pasado por aquí, por no decir siempre, me lo he encontrado nublado, con una luz muy mala, pero hoy está radiante.


Pasamos Puente Vidosa y tomamos un desvío en Vega de Cien. Javier ha incluido la subida al collado de Tresiero, lo cual me alegra mucho porque siempre es de agrado llevarse un puerto nuevo a la vista.


La subidita de marras se las trae. Apenas serán unos cinco kilómetros. Los tres primeros son para ir cogiendo tono, sin gran dureza y con un paisaje apoteósico.


Pero a lo lejos se ve el kilómetro final, muy parecido al de Amieva. Un descenso te deja a los pies se una pedazo cuesta que se mantendrá siempre entorno al 16-18%.


Aprovecho la bajada para hacer fotos porque pocas se podrán hacer en el tramo de subida. Hay un momento en el que casi me empotro contra un árbol por culpa de haber dejado los puentes de freno abiertos en la subida. Tengo las zapatas algo gastadas y, si no cierro bien, no puedo detenerme en semejante pendiente.


Las vistas son una pasada. Asturias tiene muchos rincones bonitos pero el oriente es tan abrupto en estos valles que resulta alucinante.


Llegamos al collado de Tresiero con el corazón a punto de saltar por la boca. Si a estas pendientes les añades este puntito de calor, yendo con manga larga, se pueden hacer muy exigentes.


De regreso en la nacional, paramos en Cangas de Onís para tomar algo y para ir al baño. Aún quedan unos setenta kilómetros y nos ponemos en marcha de a uno, con viento lateral contrario.


Los veinte kilómetros que hay hasta La Robellada son un auténtico coñazo. Javier está en su salsa y tira del grupo mientras vamos metidos en el tráfico. El ritmo está bien pero no me apetece ir estresado siguiendo rueda y sin hablar durante tanto tiempo, así que retomamos un ritmo más sosegado para poder ir charlando en cuanto el tráfico decrece.


Coronamos Ortiguero y la cosa cambia completamente. El paisaje que tendremos desde aquí es más acorde al de toda la ruta y se convierte en un digno final de vuelta.


Llegamos a Arenas de Cabrales en un momento. El final de etapa se ve cerca y la pendiente negativa ayuda mucho. Esperamos llegar a Unquera totalmente de día.


La zona de las Gargantas del Cares, poco antes de llegar a Panes, vuelve a poner la ruta en el punto de belleza que se merece.


Ya solo nos queda llegar a Unquera para dar por finalizada una de las vueltas circulares más guapas que se pueden hacer pero, para no repetir ni un solo metro, nos metemos por la pequeña emboscada que supone subir a Villanueva de Cangas por la carretera de Colombres.


Tras una corta subida, repartida en tres tramos de diferentes intensidades, llegamos al alto desde donde solo nos queda dejarnos caer a Unquera y saborear los últimos metros de una ruta fabulosa.


Llegamos a los coches y nos cambiamos antes de tomar una cocacola de despedida. Esta es de esas rutas que dejan el pabellón bien alto y que esperemos que no tarden mucho en repetirse.

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1 comentarios :

  1. Menos mal que no había subida en los últimos 10 kms...... 300 metros de desnivel en 3 subidas. Me queda pendiente volver al collado llesba, pero el año que viene

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