Una Perico independiente

El verano se acaba y el calendario, sin puentes ni festivos, no me dará más oportunidades de hacer salidas de varios días hasta dentro de unos meses. No lo tenía planeado pero tengo que aprovechar estos últimos días libres. Analizo el tiempo que dan en toda la península y veo que el Sistema Central es una buena opción, así que me voy para allá. Diseño unas cuantas etapas con los puertos más interesantes de Guadarrama, Gredos, ..., empezando por una ruta clásica: la circular que hacen en 'La Perico'.

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Una Perico independiente Segovia 160 km 2900 m+ IR

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Salí de Bilbao ayer por la tarde, por lo que he dormido ya en Segovia, junto a las piscinas municipales. La ruta tiene una distancia que me permite no tener que madrugar demasiado pero para las ocho de la mañana ya estoy preparado.


Voy camino de La Granja de San Ildefonso y a la altura del embalse de Pontón Alto ya hace un sol de justicia. Las previsiones meteorológicas para la zona han sido lo que ha decantado mi elección en un fin de semana de lluvias generalizadas.


He subido muchas veces a Navacerrada por esta vertiente segoviana pero creo que es la primera vez que lo hago de salida, sin nada por delante. La subida es muy suave hasta llegar a 'las siete revueltas'. Desde que la primera vez que subí me parecieron menos, las cuento y me dan seis, pero bueno, en algún momento tuvo que haber siete para que las llamaran así.


Es viernes y no hay nada de tráfico. Solo me he cruzado con un coche que bajaba y otro que subía. La tranquilidad es absoluta en todo el tramo del pinar.


Corono y no se ve un alma. Yo no sé qué pasa pero las carreteras han quedado casi desiertas por esto de la crisis y da cosa ver los sitios tan vacíos.


El tramo que va de Navacerrada a Cotos me sirve para ir tomándole el punto al rodar de las nuevas ruedas. El perfil hace que silben algo al coger velocidad pero el buje es muy silencioso. Había leído algo sobre ello y que no castañea la carraca hasta superar unos cientos de kilómetros.


Desciendo Cotos y tengo un pinchazo por culpa de un bache que no puedo esquivar porque ni siquiera lo veo entre las sombras, justo antes de llegar a El Paular. La carretera está un poco estropeada con pequeños baches que no suponen ninguna molestia para los coches pero que son terribles para una bici si los pillas de lleno como me ha sucedido a mi.


Reparo el pinchazo y me doy cuenta de que no he cogido cámaras de repuesto, solo tengo la del bote de herramientas que es ya el último recurso. A partir de ahora, andaré con sumo cuidado porque no tengo recambio. No he sido capaz de meter la presión suficiente y espero a llegar a Rascafría para llenar de aire en la gasolinera que hay a la salida de la población. Empiezo a subir esta vertiente de Morcuera con mucho calor.


Me esperan una docena de kilómetros sin excesiva dureza. Es lo que ando buscando en estas etapas, puertos de cierta longitud pero que no tengan rampas por encima del 10%.


Me llama mucho la atención el hecho de que haya carteles con los datos del puerto cada kilómetro. Esto antes no había, aunque también es cierto que ya hace unos años desde la última vez que vine por estas carreteras.


En la parte final no hay ni una sola sombra y empieza a hacerse un poco pesado. La sequedad ambiental de estos puertos es algo a lo que nunca me acostumbraré. Siempre llevas los labios secos y me paso todo el rato bebiendo.


Los tres últimos kilómetros de Morcuera por Rascafría suavizan mucho y eso me viene muy bien porque empiezo a estar un poco cansado. Voy más de sesenta kilómetros y mi estado de forma hace semanas que inició la cuesta abajo.


Llego a la cima de Morcuera y paro a comer algo junto a dos ciclistas que vienen del otro lado y con los que charlo por unos instantes. Ellos van a hacer la circular con Canencia al revés que yo, así que me los cruzaré de nuevo más adelante.


El descenso me lleva a Miraflores de la Sierra y lo primero que hago es buscar una fuente para llenar el bidón de agua. Empiezo a sentirme muy cansado y tampoco es que haya hecho nada del otro mundo.


Ya la primera rampa de Canencia, en la salida de Miraflores, me indica que voy a sufrir en lo que me queda hasta Segovia. Hace más calor y los kilómetros pasan despacio.


Solo los últimos tres kilómetros de Canencia tienen algo de entidad pero me tengo que parar a medio camino para tomar aire comiendo sobre un guardarail. Llevo buena caraja encima.


Corono Canencia con el consuelo de que ya solo me queda un puerto por subir. Por primera vez en la jornada se ve algo de gente, con una cuadrilla de chavales en los asadores del área recreativa que hay en la cima.


En el descenso de Canencia me cruzo con los dos chicos de Morcuera, en el tramo de llaneo hacia Lozoya. Yo no voy nada sobrado pero, por el punto en el que nos hemos cruzado, ellos tampoco van muy finos que se diga.


Junto a una fuente de la que mana agua muy fresca, me tomo un largo descanso antes de empezar a subir Navafría. Son más de diez kilómetros y sé que me va a costar bastante.


Llevo dos o tres kilómetros y me cuesta mucho pedalear. Me tengo que parar en un par de ocasiones para retomar el aliento y me pasa un betetero a toda pastilla.


Este calor seco me está matando, no lo soporto. Me termino el bidón a media subida y todavía queda puerto como para que sufra bastante.


Pero los últimos cinco kilómetros saco ánimos de saber que es el último esfuerzo del día y, aunque luego haya que dar bastantes pedales para llegar a Segovia, estos son los últimos que pican para arriba.


Abandono la Comunidad de Madrid y vuelvo a la de Castilla y León. Llego a la carretera de Soria y la gran llanura se extiende ante mi.


Los treinta kilómetros que hay hasta Segovia no me cuestan tanto como creía mientras subía por los últimos kilómetros de Navafría. Allí pensaba que se me iban a hacer interminables pero resulta que no ha sido así, llegando al acueducto con menos penurias de las previstas.


Tras dar una pequeña vuelta por la zona del acueducto, buscando algún sitio para comprar un helado sin demasiado éxito, termino en el coche con tiempo para viajar a Burgohondo con luz solar. Del acueducto de Segovia tiro hasta la muralla de Ávila y, por el puerto de Navalmoral, acabo durmiendo a la salida de Burgohondo, en el cruce de caminos de Serranillos y Gredos, coincidiendo con un montón de autocaravanas que van siguiendo a una prueba de montaña que va de ruta a Portugal. Mañana más.

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2 comentarios :

  1. ¿Y los comentarios? El terreno me lo conozco muy bien. Bla, bla, bla no me sirve. ¿Cuándo estuviste tan cerca? ¿El viernes pasado? Anda que avisas, ya te vale.

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    1. No me da tiempo. Hago más etapas de las que puedo procesar, jejeje Los textos los meteré en cuanto prepare las fotos, los mapas y los perfiles de todos los días. Me llevará un ratillo.

      Sí, estuve el viernes. Tenía cuatro días y ningún plan, así que tuve que improvisar en función del mapa del tiempo. La primera opción era bajar hacia las sierras de Alcaraz y Segura, por eso lo de pasarme antes en plan sorpresa por vuestra salida semanal, pero daban mucha lluvia por allí y opté por ir hacia el oeste. Aunque al final chupé agua tres de cuatro días.

      Si hubiera sido planeado, habría avisado, eso fijo. Pero no podía comprometer a nadie si luego no iba a hacer nada. Últimamente cancelo cosas a destajo, ya no soy el que era, los años empiezan a pesarme y me estoy haciendo un vaguete.

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