Vuelta a la Reserva Nacional de Somiedo

Pues aquí estoy, en La Riera. Se me empezaban a cerrar los ojos y decidí parar a dormir, en un rellano que hay en el inicio del puerto de San Lorenzo y, mientras daba la primera cabezada, se me vino a la mente la idea de saldar una vieja deuda: subir el puerto de Ventana por Teverga. Creo que ya va siendo hora y me despierto con el plan de hacer una vuelta circular. A falta de Ancares, buena será una etapa asturiana. 

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Reserva Nacional de Somiedo La Riera 105 km 2300 m+ IR

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Ha habido cambio de hora y eso me ha permitido dormir una hora extra o, visto de otra forma, salir con una hora de adelanto. Así a bote pronto, empiezo a subir San Lorenzo, sin calentamiento ni nada.


En los primeros dos kilómetros estoy a punto de darme media vuelta. El puerto empieza con tres kilómetros por encima del 10% de media y estoy cerca de echar las tripas por la boca.


Suerte que esta vertiente tiene dos amplios descansos y, pasando Las Morteras, consigo retomar el aire.


Aunque dura poco. De nuevo se ponen las cosas complicadas con otros tres kilómetros constantemente por encima de la doble cifra. Apenas avanzo y el cuentakilómetros muestra unos números irrisorios, hasta el punto de que toqueteo un rato el imán porque no me creo lo que veo.


Tardo tanto en subir que le da tiempo a salir al sol, asomando por el collado e iluminando la carretera que voy dejando tras de mí.


Pensaba que no lo iba a conseguir pero logro llegar arriba. Este puerto de San Lorenzo siempre se hace duro pero esta vez ha sido algo fuera de lo normal. Voy diez kilómetros y ya me estoy replanteando la ruta.


Pero me he quedado a dormir en La Riera y eso era como una señal. No puedo abandonar tan pronto el objetivo y me dejo caer para Teverga con una cortina de humo amenazando mi descenso.


Un rápido descenso y, sin tiempo para nada, empiezo a subir mi mayor deuda pendiente: Ventana. Es un puerto largo, de casi veinte kilómetros, que me llevará un buen rato. En cuanto puedo, me siento sobre un pequeño muro para quitarme las mallas y la ropa de abrigo. La mañana ha sido fresca pero ya calienta mucho.


Un ciclista me adelanta mientras me quito ropa y aprovecho para tomar un batido de chocolate y algo de comer. Al mismo tiempo me pregunta si ya estoy cansado. He parado para desayunar y quitarme ropa y si le contesto... ¡estoy baldao!


Llevo media docena de kilómetros, los más suaves del puerto, y me adentro en el desfiladero de Cueva Huerta. No tiene la belleza y brutalidad de otros desfiladeros asturianos pero también merece una visita.


Aquí hay hasta un pequeño tramo de descenso antes de afrontar una docena de kilómetros que van aumentando su pendiente media paulatinamente. Yo ya empiezo a pensar 'a ver si esto acaba pronto' porque voy con el gancho.


Hay obras en un tramo de carretera bastante largo pero no sufro ningún impedimento, más bien al contrario. El asfalto está reciente y se sube perfectamente.


La pendiente se va incrementando y, a diferencia de lo que cabría esperar, empiezo a encontrarme algo mejor. Veo la cercanía de la cima y eso me anima.


Las vistas de Ventana son fabulosas pero no llegan al encanto de otros puertos vecinos. Ahí está la razón por la que tenía esta deuda. Nunca veía el momento de invertir tiempo aquí pudiendo hacerlo en otra parte de Asturias.


Me asomo para la vertiente de León con el alivio de haber superado los dos puertos del día. Me queda Somiedo pero no es gran cosa por este lado.


Unos cuantos kilómetros de rápido descenso y llego a San Emiliano. Hay una fuente muy caudalosa bajo una balconada que supongo será la del ayuntamiento.


Me apetece comer algo pero no encuentro un sitio donde parar. Me separan casi vente kilómetros de Piedrafita de Babia y paro en un bar que hay en Cabrillanes para tomar una cocacola. La acompañan con una tapa de tortilla de patata y no me pueden poner un pincho porque la tortilla es para las tapas gratis con la bebida.


Continúo hasta Piedrafita y me meto en otro bar, pero me sucede lo mismo. Las tortillas son para las tapas gratis y no hay nada más para comer a excepción del menú del día, cosa que no me apetece. Solo se trataba de engañar un poco al hambre con un pinchito pero no puede ser. Tras la segunda cocacola seguida, sigo rumbo al puerto de Somiedo.


Son otros diez kilómetros pero apenas siete pican para arriba, y de forma muy sutil. Tan solo los dos últimos se mantienen por encima de un humilde 4-5%.


Entro en Asturias a pocos metros de llegar a El Puerto. Ya solo me queda el descenso del puerto de Somiedo, uno de los lugares más bonitos que hay en esta preciosa comunidad.


En el descenso tengo que parar dos o tres veces para disfrutar de las vistas. A diferencia de su vecino Ventana, Somiedo ofrece un valle amplio desde la primera curva.


Es un espectáculo, un magnífico punto final para un fin de semana que no ha salido como tenía planeado pero que me deja muy buen sabor de boca.


Estoy cansado. Hasta en pleno descenso me noto fatigado y corto de reflejos. Decido dejarme de fotos y tirar para el coche para comer algo con más fundamento que un simple trozo de tortilla.


A los lados van quedando Valle de Lago, Perlunes, Farrapona, ..., y la cabeza se pone a idear planes para el año que viene, Pero será eso ... el año que viene. Por este creo que ya ha sido suficiente.

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3 comentarios :

  1. Julio, Fausto y yo hicimos desde San Martín de Teverga, San Lorenzo, Valle de Lago, Somiedo y Ventana, 130 kms y 3250 de desnivel. Un etapón. Comimos en Villablino o algo así y a Julio se le llenó de hormigas el plato de pasta. ¿Sabes qué hizo? Se las comió con la pasta. Proteínas siempre vienen bien, jaja. Ventana por Teverga lo subí hace muuuuchos años. Adelanté a María y Merche aquel día, sin saber que luego coincidiríamos en APM. Curioso. Nos hicimos una foto en la cima.

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    Respuestas
    1. El daño que ha hecho el último superviviente, jejeje
      Ventana era mi gran deuda con el CIMA. Siempre dije que me lo había apuntado por Trobaniello. Creo que era y es una vertiente más que honesta.
      Si las ves, saluda a María y Merche de mi parte.

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  2. Joseba es como el ultimo superviviente Vasco, sale vivo de donde se mete jajajaja.

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