Gran cañón del Verdon

Preocupación, mucha preocupación. El viento arrecia con fuerza y toda la noche ha habido un gran vendaval, siendo también muy intenso a primera hora de la mañana. Ni siquiera sé si salir hoy. Tengo que empezar la jornada con el aire en contra y no me apetece lo más mínimo luchar contra un enemigo invisible.

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Gran cañón del Verdon Draguignan 135 km 2500 m+ IR

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La salida de Draguignan, rumbo directo al noroeste, me coloca totalmente de cara al huracán. Los franceses madrugan tanto como yo y hay mucho tráfico a primera hora.


Voy subiendo desde el principio y eso me salva un poco porque la propia pendiente aminora la intensidad del viento. En Flayosc corono el col de l´Ange.


La rotonda situada en el collado desvía el tráfico y me quedo bastante solo, por un terreno curveado y muy protegido del aire por los árboles de estos bosques.


Van cayendo los kilómetros sin demasiados estímulos visuales. Sigo ganando altitud con mucha curiosidad por ver lo que se esconde tras estas colinas.


Paso por Aups en plena ascensión al col de la Bigue. Es una subida muy cómoda y tranquila, en donde el viento no me molesta nada gracias a la protección del arbolado y de la propia montaña.


Una vez superado el col de la Bigue, toca descender hacia el lago de Sainte-Croix y pasar junto a la localidad de Les Salles sur Verdon. Se ve que esta es una zona turística con la presencia de alguna zona de camping y de estacionamiento para autocaravanas.


Empiezo a subir al Cirque de Vaumale por la carretera de Aiguines que se dirige a las Gorges du Verdon. Hay varios puntos de inicio de esta subida por esta vertiente y yo escojo el que está situado lo más cerca del lago posible.


El giro me sitúa con aire favorable hasta llegar a Aiguines, lo que me hace llegar hasta ahí con enorme facilidad.


Pero en Aiguines se produce un nuevo giro y el viento me entra de cara complicando muchísimo la subida. Me cruzo con muchos coches y la gente me anima mucho viendo la enorme pelea que tengo contra el viento más que contra la pendiente.


El esfuerzo es enorme para llegar al col d´Illoire, desde donde hay unas vistas espléndidas del Gran Cañón de Verdon. En todos los lugares en los que es posible, hay coches parados con gente haciendo fotos, bien abrigados porque el aire genera una sensación térmica muy molesta.


La subida continúa y con ella mis penurias. El viento me lleva y no soy capaz de avanzar con regularidad, yendo a golpes al ritmo que marcan las ráfagas.


Se observa la franja alpina con las montañas nevadas, a donde ya tengo muchas ganas de llegar para subir algún coloso. Estos día me están dando un buen punto para poder disfrutarlos.


Corono el Cirque de Vaumale, dejando un cartel que se encuentra clavado en la pared de la derecha en una curva en la que estoy tan expuesto que no me puedo detener. Comienzo a bajar poco a poco cargado de estrés, sujetando la bicicleta con muchísima fuerza para no irme al suelo.


La bajada tiene algún tramo de subida, uno de los cuales concluye en el Tunnel du Fayet. El túnel hace las veces de túnel del viento y es imposible entrar en él por la cantidad de aire que expulsa. Protegido en la pared de entrada, tengo que esperar un buen rato hasta que encuentro una oportunidad para colarme en sus entrañas. Es tremendo el momento y llego a pasar miedo en su interior por las corrientes que se generan por los huecos laterales.


Muy preocupado por la situación, desciendo hasta un puente que permite cruzar el cañón por un punto más bajo. Ahí encuentro un espacio excavado en la montaña en el que se halla una especie de taberna cerrada, donde puedo parar a comer algo con el abrigo de las paredes.


No encuentro el momento de volver a ponerme en marcha. El aire me está resecando mucho y no tengo líquido ni parece que vaya a encontrarlo hasta que no llegue a alguna localidad. Me sigo cruzando con muchos turistas que se quedan asombrados al verme luchar contra el fuerte viento que apenas me deja avanzar.


Son unos cuatro kilómetros de ligera subida que se me hacen interminables. Solo la espectacularidad del entorno mitiga mi enfado. Así no se puede disfrutar nada.


La llegada a Saint Maime supone un gran alivio. Concluye la subida y se gira lo suficiente como para que el aire sople favorable. Uniendo aire y leve descenso casi no tengo que dar pedales.


Llego a Comps sur Artuby bastante aliviado. Hay unos baños públicos en los que aprovecho para rellenar el bidón. Cuando el aire no da, hace bastante calor y, unido al reseco que me produce el secador de pelo que lleva funcionando todo el día, empiezo a ir bastante atufado.


Con el aire a favor, hasta los pequeños repechos que me voy encontrando parecen bajadas pero, en algún que otro giro, me voy encontrando tramos de carretera con aire en contra que me dejan completamente clavado.


Paso por Monferrat y encuentro un pequeño puertecillo después de Figanières que parece de categoría especial a estas alturas. Una etapa sencilla se ha convertido en una tremenda por culpa de este incómodo compañero de viaje.


Ya de vuelta en Draguignan me alegro de haber dividido la etapa programada en Cannes en dos de distancia media. Me queda tarde suficiente como para descansar en Grasse, punto de salida de la etapa de mañana.

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