Una visita al Ebro

Ya ha pasado un mes desde la última salida en bicicleta de carretera. Empiezo las vacaciones y hay que ir tomando el pulso a las dos ruedas, así que me marco un recorrido sin excesivos puertos, primando la distancia, algo que me obligue a estar varias horas dando pedales.

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Una visita al Ebro Bilbao 212 km 2300 m+ IR

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Salgo más tarde de lo que tenía pensado con el sur como destino. Abandono Bilbao por La Peña, subiendo Buiagoiti así a bote pronto.


Voy con la cabeza distraída y llego a Llodio casi sin darme cuenta. No me gusta mucho este tramo de veinte kilómetros hasta la localidad alavesa, siempre con demasiado tráfico pesado.


Para cuando llego a Amurrio ya hace bastante calor pero todavía es soportable. Cruzo la población por el centro de sus calles y salgo por Saratxo.


Orduña ya está ahí. Se me ha hecho muy corta esta parte, llegando a los cuarenta kilómetros casi sin enterarme y eso que el aire me pegaba de cara.


Empiezo a subir el puerto de Orduña con la duda de mi rendimiento en subida. Cuando dejas la bicicleta durante mucho tiempo es en estos puertos donde más se nota la pérdida de forma.


Lo llevo bastante bien hasta los dos últimos kilómetros, donde las rampas de doble cifra no las llevo demasiado bien, máxime con el aire de cara que pega con más fuerza en esta zona.


Corono el puerto de Orduña algo sorprendido por lo bien que me ha ido, a excepción de esta parte final en la que se me ha agarrado algo más. Ahora toca rodar y rodar.


Desciendo hasta Berberana y noto una subida muy fuerte de la temperatura. Los campos amarillos de la meseta hacen acto de presencia. El sol pega con fuerza.


Cruzo la localidad de Espejo y llego hasta el río Ebro al pasar Bergonda. Son las doce del mediodía y empiezo a achicharrarme.


El tramo siguiente me lleva por una carretera muy interesante que sigue el trazado del río. Llego hasta Sobrón y alcanzo el embalse.


El contraste del agua con las montañas siempre deja estampas maravillosas. Sigo remontando el río con Frías como objetivo.


Decido abandonar la carretera principal para meterme por las secundaria de Garoña. Aunque no hay mucho tráfico en esta zona, esta carretera pasa por algunos pueblitos y tiene más encanto.


Dejo atrás Santa María de Garoña, con el pensamiento puesto en la madre del ministro que quiere reabrir la central nuclear. Pues eso mismo.


En Frías completo los primeros cien kilómetros del recorrido. Ya hace un calor fuera de lo normal y me subo hasta el castillo para comprar una cocacola fría en la panadería, junto con una palmera de chocolate que hace de avituallamiento fuerte del día.


No hay quien pare del calor. La opción más inteligente habría sido tirar para Trespaderne y enfilar para casa pero decido subir el portillo del Busto para descubrir la carretera que va de La Aldea a Oña, una carretera que no conozco y así tengo la oportunidad de ver algo nuevo.


Insoportable es decir poco. Los más de nueve kilómetros que hay hasta el cruce de La Aldea son una pesadilla. Llego a la fuente de la Plaza Mayor y casi me tiro de cabeza.


La carretera de Oña es más humilde de lo que esperaba. Se trata de una pista asfaltada con nulo tráfico. El principio es casi llano con campiñas a los lados pero, tras pasar Barcina de los Montes y Penches, se empieza a descender por un tramo precioso rodeado de árboles y con un olor embriagador.


Llego a Oña y empalmo con la N-232. Pasan multitud de camiones y veo un banco con buena sombra a escasos metros. Allá me voy, tratando de quitarme durante unos minutos el sofoco que llevo.


El aire arde y una carretera nacional no es el mejor lugar para pedalear en estos momentos. Arranco con ganas de llegar cuanto antes a la carretera de Trespaderne.


El pedaleo cae alarmantemente. Empiezo a sentir los brazos quemados y el bidón es como caldo. En cuanto llegue a Trespaderne me tiro a una fuente.


Trespaderne ha quedado atrás. Me he empapado en una fuente pero enseguida me seco y el efecto de frescor deja de funcionar. Me vuelve a tocar rodar, esta vez rumbo norte, pero de nuevo con viento en contra, algo más fuerte si cabe. No veas lo que jode ir con viento en contra a la ida y que cambie a la vuelta.


Dejo atrás Pedrosa de Tobalina. El calor es cada vez más intenso y el bidón resulta venenoso a los labios. La pequeña subida que hay en Quintana me resulta demoledora.


Medio fundido, veo un arroyo en un pequeño ramal de la carretera y no lo dudo. Me bajo hasta él, me descalzo y me meto en el agua para refrescar las piernas.


Son unos minutos con efecto reparador que me ponen las pilas para intentar llegar a Peña Angulo de la forma más honrosa posible. Llego a San Pantaleón de Losa mirando a todas partes para ver si veo una fuente que no llego a encontrar.


En la gasolinera del cruce de Quincoces veo la salvación. Cojo un calippo de lima y veo la luz después de refrescarme con una manguera. Apenas me quedan seis kilómetros para descender la meseta y librarme de este calor soporífero.


Corono Peña Angulo, que por esta vertiente burgalesa apenas es nada, y respiro por fin. El aire es algo más fresco y la sombra de la montaña me protege.


A poco de llegar a Artziniega, vuelve a entrar en Euskadi. Me quedan poco más de treinta kilómetros favorables, siguiendo el curso del río Herrerías primero y del Cadagua después.


Por fin llego a casa, con más de doscientos kilómetros en los que el calor ha sido la nota predominante. Solo tengo ganas de beber cosas frías y caigo rendido. 

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4 comentarios :

  1. El paso a la meseta es demoledor. Cuando vuelvo del norte me parece que abandono el paraíso. Cuidado con los golpes de calor. De ese terreno solo rodé por el Portillo del Busto. Frías es una localidad muy bonita.

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    1. Me hace gracia cuando en 'el tiempo' mencionan el 'buen tiempo'. Ese concepto deberían revisarlo bien, jejeje
      El Ebro ofrece rutas y puertos muy interesantes, sobre todo en el tramo cántabro-burgalés. Orduña es un puerto especial para mí, con una historia personal que algún día te contaré. Tal vez sobre la bici en sus duras rampas, jejeje

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  2. Te emplazo para subir juntos Orduña. Está rondando mi cabeza comenzar a atacar Euskadi a saco. Y para esa empresa supongo que podré contar contigo en ocasiones. Ya me he jubilado, jeje y tendré bastante tiempo.

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