Apeninos del Norte

La etapa de ayer fue magnífica y eso me ha animado mucho. Aunque el kilometraje y el desnivel fueran importantes, haber podido descansar bien hace que me levante con muchas ganas. Es lo mejor de encontrarse rodeado de puertos, que no necesito desplazarme. Hoy toca el este de Penrith, los llamados North Peninnes, con lo que será la Cima Coppi del viaje. Great Dun Fell, con menos de mil metros de altitud, será el punto más elevado en tres semanas de pedales.

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Apeninos del Norte Penrith 150 km 2700 m+ IR

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Había muy malas predicciones meteorológicas para los últimos días del viaje pero, sorprendentemente, amanece un día muy soleado. Tengo wifi gratis en el centro comercial donde he dormido y ver la previsión es lo primero que hago antes de salir. La han cambiado completamente, lo que supone un alegrón tremendo. Tres semanas buenas por estos lares es algo que no contemplaba ni en los mejores sueños.


Ayer no vi nada de Penrith pero hoy atravieso la localidad. Es sábado y no hay mucho meneo, lo que agradezco mucho porque ayer me pareció una zona con mucho tráfico.


La carretera de Langwathby está desierta a estas horas y es una gozada pedalear con el solete de la mañana. La predominancia descendente de estos primeros kilómetros hace el resto para que sea un placer rodar hasta la base de Hartside Cross.


Van a ser quince kilómetros pero la primera mitad es inapreciable. El paisaje no parece muy montañoso, ya que la línea de la sierra está muy lejos todavía.


Paso por Melberby, con un ciclista de atrezzo muy curioso, y el puerto empieza de verdad, con un 6% mantenido como pendiente máxima de la subida.


Este tipo de puertos de carretera, con pendiente tan suave, permite disfrutar de unas vistas muy amplias del valle que queda abajo, al pie de las montañas. Las curvas de herraduras son muy abiertas y la altitud se gana ligeramente.


Corono Hartside Cross tranquilamente y con mucho interés por saber qué sigue. Todavía tengo la etapa de ayer en la retina y el inicio ha sido un tanto light.


Llego a Alston y tomo el desvío que me ha de llevar hacia Killhope Cross, el siguiente puerto de la jornada. El paso por la localidad, con un tramo de pavé junto a la iglesia, es bastante incómodo.


Son casi diez kilómetros de tendencia hacia arriba pero, al igual que el puerto anterior, hasta Nenthead no hay mucha historia.


Los dos últimos kilómetros de subida ya son otra cosa, donde aparecen las dos cifras y la media alcanza unos números razonables para un puerto. Se sube más en estos dos kilómetros que en los ocho anteriores.


Llego a la cima de Killhope Cross con la señal de bienvenida al condado de Durham en lo alto del puerto. El paisaje cambia bastante y veo cómo la carretera serpentea a lo lejos.


Una docena de kilómetros de bajada y llego a Saint John's Chapel, una pequeña localidad en el valle del río Wear.


Dos kilómetros más allá, llegando a Westgate, tomo el desvío que sube a Westernhope Moor. El nombre ya anticipa que se trata de un muro de doble cifra, aunque su porcentaje máximo ronda el 13% y tampoco asusta demasiado.


De los escasos seis kilómetros de que consta esta subida, el kilómetro y medio central es de bajada, lo que hace que las dos rampas sean más llevaderas todavía.


Los dos kilómetros finales mantienen un 9% de media. La carretera sigue siendo muy estrecha y, mires para donde mires, solamente se ven verdes y suaves colinas.


Corono Westernhope Moor en una barrera canadiense y comienzo la bajada hacia el valle del río Tees. Hay poca vida por estos lares y tan solo, muy de vez en cuando, me encuentro con alguna que otra granja.


La carretera de Middleton in Teesdale mejora bastante, al igual que empieza a despejarse la nubosidad que lleva tiempo evitando que luzca el sol.


Empieza la larga y cómoda subida hasta Rabbit Hill. Son quince kilómetros para ascender solamente trescientos metros de desnivel. Por la hora que es, el sol empieza a calentar y solo molesta un ligero aire en contra que empiezo a notar al girar hacia el oeste.


Paso por Bowbank y me adelanta un ciclista. Va tan rápido que lo dejo de ver enseguida. Ni siquiera me saluda pero ya lo tomo como algo normal en Inglaterra donde, a diferencia de Irlanda, resulta difícil que alguien te devuelva el saludo.


La parte alta de Rabbit Hill es prácticamente llana, con un par de embalses a la izquierda aprovechando estas amplias llanuras entre colinas. Se ven unos cuantos rebaños de ovejas pastando por las verdes praderas.


Llega un momento en el que empiezo a acercarme al ciclista que me había pasado hace un rato. Parece tener algún problema porque va muy despacio.


Estoy a punto de llegar a su altura cuando se detiene. Yo hago lo mismo y le pegunto si tiene algún problema. Anda con el móvil a cuestas y no sabe dónde está, así que le muestro el mapa con el GPS para que pueda situarse.


La ruta parece que se le va de distancia y decide darse media vuelta sin apenas dar las gracias. El mito del gentleman inglés se está desmoronando.


Llevo nueve kilómetros sin apenas ganar altitud en este altiplano hasta que, por fin, conecto con el riachuelo Lune y Rabbit Hill ya se vislumbra. Tampoco es que sea gran cosa pero se vuelve a subir algo.


Alcanzo la cima de este collado y la llanura que hace de corredor norte-sur de la isla aparece frente a mí. Me queda descender hasta Brough y rodar veinte kilómetros más hasta la base de la última subida de la vuelta.


Me he pasado todo el día perdido por las colinas de los Apeninos del Norte, alejado del mundanal ruido, pero ahora voy a tener que negociar el tráfico de la A66.


La carretera de Penrith alterna tramos de doble carril que son una bendición porque los coches, aunque vayan más rápido, no me pasan tan cerca.


Llego a Appleby in Westmorland y no entro en sus calles porque la carretera circunvala la población. Llega un momento en el que abandono la A66 para meterme por caminos vecinales, buscando la base de Great Dun Fell.


Este camino de pequeñas carreteras vecinales me hace pasar por algunos núcleos urbanos, todos ellos muy pequeños. Long Marton es el más grande de todos ellos.


Las pistas se multiplican y podría ser complicado salir de aquí si no fuera porque voy siguiendo el track del GPS. A la derecha hace rato que veo una bola en lo alto de la montaña y empiezo a tener ganas de empezar a subir.


Me encuentro con una valla cerrada pero, justo en este momento, bajan dos chicos en BTT y la abren por el otro lado. Les saludo y esta vez sí recibo respuesta.


Tras dos kilómetros de suave ascensión, la cosa se pone seria. Great Dun Fell van a ser otros siete kilómetros al 9% de media, hasta llegar a los 850m de altitud, la mayor cota de todo el viaje.


La subida no tiene salida, siendo un sube y baja hasta el radar de la cima de la montaña. Se nota que es sábado porque me voy cruzando con varios ciclistas, muy parcos en el saludo cuando nos vamos cruzando. Ya entiendo que es una causa perdida.


La carretera se encuentra en perfecto estado, como si estuviera recién asfaltada. Los números no bajan de la doble cifra, yendo siempre de menos a más.


Great Dun Fell resulta ser una ascensión de entidad y, en su segunda parte, de gran belleza. La carretera se va encajonando y el sonido del agua me acompaña de forma muy agradable.


Me vuelvo a encontrar con otra valla. Creo que ya van tres. También me cruzo con un par de paseantes, mucho más simpáticos que los ciclistas. Al salir a la parte alta, tras una rampa que se mueve en torno a un 16-17% y un giro hacia el oeste de nuevo, empieza a molestar mucho el aire en contra.


El último kilómetro se hace bastante duro y llego al bolón, desde donde hay unas vistas tremendas de toda la planicie que separa estas montañas de las del parque natural del Distrito de los Lagos, que se sitúan justo enfrente.


Toca bajar por donde he subido y me vuelvo a cruzar con dos ciclistas a los que animo en la rampa más dura. Creo que tampoco cuesta tanto hacer un simple gesto con la mano o alzar la mirada a su paso.


De nuevo en el llano, observo la montaña que acabo de bajar y veo que se están poniendo unas nubes muy feas rodeando la cima. He tenido bastante fortuna subiendo con el día muy despejado porque puede que se empiece a torcer bastante. Penrith está a menos de veinte kilómetros y, siendo completamente llanos, opto por apretar un poco.


Antes de subir a Great Dun Fell, al ir por la A66, el tráfico era muy denso pero ahora, después de bajar, resulta curioso ver que voy casi solo por esta vía. A punto de terminar la etapa, me paro en un puente para ver con calma el castillo de Brougham.


Ayer acabé muy satisfecho y esperaba que hoy fuera algo parecido. Sin haber estado mal, no ha sido para tanto. Menos mal que Great Dun Fell ha subido el nivel de los puertos y me ha dejado un gran sabor de boca. Con unos días tan largos, todavía es pronto, así que voy a seguir viaje hacia el sur y me quito el siguiente puerto que está muy aislado como para encadenarlo.

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