Circular de los Tres Reinos

Pensaba que este año cicloturista no estaba siendo demasiado productivo pero, repasando los datos y comparándolos con el año pasado, resulta que llevo casi los mismos kilómetros y todavía quedan cuatro meses para cerrar el año. Pero la cantidad no es lo más importante, sino la calidad, y este año ya he pisado Alpes, Pirineos, Asturias, Reino Unido, Irlanda, .... Solo falta una visita al Tourmalet para que 2015 resulte redondo y, con esa idea, me marco un stage de varios días a caballo de España y Francia para subir algún puerto y/o vertientes que me faltan.

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Circular Tres Reinos P. La Reina 190 km 3300 m+ IR

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Salí anoche de Bilbao con la idea de dormir en Jaca pero se me estaba haciendo tarde y, como Puente La Reina también formaba parte del recorrido y me lo encontraba antes, decidí establecer ahí el punto de inicio y final de esta primera etapa del stage pirenaico.


Las opciones para llegar a Isaba son varias y opto por seguir hasta Berdún y meterme por el valle de Ansó. Ya tengo todo esto hecho en bici pero la última vez que subí Matamachos era de noche y me apetece sacar unas fotos sin meter más puertos con anterioridad.


Dejo la N-240 y me dirijo a las montañas por el citado valle. Son más de veinte kilómetros hasta el pie de puerto que se hacen muy agradables.


El río Veral me acompaña en todo este tramo. Tras un inicio abierto, todo se va cerrando hasta pasar por un desfiladero que, a pesar del calor que hace, actúa de refrigerador.


Dejo atrás el desfiladero con la sensación de que ya he disfrutado más en veinte kilómetros que en veinte días en el Reino Unido. Este tramo y las montañas que veo frente a mí me están dejando claros los planes para el verano que viene: solo voy a buscar montañas.


Me estoy acercando a Ansó y me encuentro con un corredor. Estoy inscrito en un ultratrail que se celebrará este sábado en Espinosa de los Monteros y me pregunto si no debería estar haciendo yo lo mismo.


Inicio la subida al puerto de Matamachos rodeando la localidad de Ansó. Todavía es muy pronto pero ya empieza a hacer mucho calor.


Hace algo más de un año de la última vez que subí por aquí completamente a oscuras, en una noche en la que no se veía nada pero con idéntico calor.


Voy ganando altitud y Ansó y su valle quedan abajo. Son cinco kilómetros a un cómodo 6% que me permiten ir cogiendo tono en las piernas. Como de costumbre, he dejado pasar demasiado tiempo desde la última salida en bici.


Corono Matamachos al paso a Navarra. Tras el de Aragón, es el segundo de los reinos del pasado por el que voy a transitar hoy.


El descenso hacia Garde es precioso, con una vegetación extensa que lo desborda todo. El trazado del puerto en esta vertiente navarra hace que la bajada sea muy divertida.


Han sido más de doce kilómetros hasta conectar con la carretera del valle del Roncal. El calor se incrementa a cada pedalada y el día va caldeándose.


Cruzo el río Esca en Roncal y lo voy remontando poco a poco, pasando por Urzainki, hasta llegar a Isaba.


Isaba me recibe con algunas nubes. Hace un rato que esas nubes no estaban ahí y no me explico cómo han podido aparecer tan rápido. Empiezo a pensar en la posibilidad de tormentas para esta tarde y no alargo mucho la parada para tomar un par de barritas.


Remonto el valle hasta llegar a Belagua, donde se inicia la subida a la Piedra de San Martín. Ya he perdido la cuenta de las veces que he subido este puerto por esta vertiente.


Apenas acaba de empezar la subida y veo que la cosa no marcha demasiado bien. Me cuesta muchísimo avanzar, con un pedaleo muy cansino y con bastante dolor en el culo. Empiezo a echar cuentas y, con tanto gilipuerto británico, hace mucho que no me enfrento a un puerto 'de verdad'.


Son kilómetros a un escaso 7% y no puedo con ellos. La zona de herraduras se me atraganta de una manera escandalosa. Esto no marcha como debería.


En el mirador me tomo un primer respiro. Hay gente haciendo fotos y me dan ánimos para seguir, cosa que agradezco siempre pero más cuando voy así de petado.


La cosa se tranquiliza en el portillo de Eraice pero yo no lo noto demasiado porque se puede ir mal o así de mal. Aún así, me tranquiliza saber que voy a tener unos kilómetros para intentar recuperarme.


Ya solo quedan tres kilómetros cuando la cosa recupera un triste 6% que me sienta como si estuviera subiendo la Cueña les Cabres


A la altura de la curva helicoidal ya voy con la luz roja encendida y me paro a comer una barrita de chocolate al tiempo que me adelanta un ciclista. Nos saludamos, lo miro y solo puedo pensar en la diferencia de pedaleo que lleva, sin ser tampoco nada del otro mundo. Yo debería ir más o menos así pero voy dando muchísima pena.


Me vuelvo a poner en marcha para un último esfuerzo. El paisaje de esta parte hace el resto y consigo llegar a la Piedra de San Martín con ganas de seguir camino.


Corono al tiempo que paso a Francia, al antiguo Vizcondado de Bearne, tercer reino de los tres que dan nombre a la Mesa de los Tres Reyes, la más emblemática montaña de esta parte de Pirineos junto al Anie. Con esta panorámica solo me apetece seguir adelante.


El Soudet está repleto de nubarrones negros que me empiezan a preocupar. Todavía me quedan horas de ruta y en los Pirineos se suelen preparar tormentones a finales de agosto y yo voy más preparado para el solete que para una lluvia intensa.


Iba a bajar hasta Arette pero creo que puede ser bueno atajar un poco por el col de Bouesou y empalmar con el puerto de Somport ya a la altura de Lées-Athas. Eso me va a ahorrar algo así como una hora que puede ser clave al final de la jornada.


Esta vertiente de la Piedra de San Martín (en realidad son tres que se juntan) me encanta. La carretera estrecha no tiene nada que ver con todas las demás y presenta unas vistas excepcionales.


Sigo descendiendo y el calor del valle empieza a ser insoportable. Hace un rato que no llevo líquido y estoy deseoso de encontrar agua para refrescarme.


Empiezo a subir Somport con mucha curiosidad porque la vertiente francesa va a ser nueva para mi. No he pasado nunca por aquí, ni siquiera en coche, y eso es algo que puedo decir de muy pocos puertos de Pirineos.


Las nubes van levantando en este valle y ya no me preocupan. En su lugar, el sol aprieta y coger agua pasa a ser la gran prioridad. En Etsaut lo consigo y me refresco todo lo que puedo.


Paso por el pequeño desfiladero en el que está enclavado el Fort du Portalet con quince kilómetros todavía por delante. El buen ánimo con el que he empezado a subir empieza a desvanecerse. El ritmo cansino de la última parte de la Piedra de San Martín regresa con más fuerza si cabe.


Me caen chorreones por todas partes y tengo sudores fríos. Son sensaciones que conozco porque no es la primera vez que peto ni tampoco será la última. Me quedan muchos kilómetros de etapa y el piloto ha pasado a un rojo incandescente.


Llego a la altura del túnel de Somport con una fatiga del copón. De buena gana me metía por él pero hay que coger la carretera que sale por la izquierda en dirección al puerto de montaña. He venido para eso y no me voy a ir sin hacerlo.


Hay un pequeño muro haciendo de quitamiedos de la carretera, suficiente como para tumbarme en él durante un instante. Voy tan atrancado que empiezo a hacerme llaga en el culo.


Sigo al tran-tran. Me adelanta un ciclista mientras echo un trago del bidón parado. No tengo fuerzas ni para beber mientras doy pedales. Aunque ya no hay quien se beba el caldo que sale por el pitorro.


Aparece otro murete en el que poder tumbarse otro rato. Me entra el sueño y tengo que luchar con los párpados para que no se bajen. Ya no sé ni cuántas veces he parado en este puerto.


Entro en el último kilómetro y no soy capaz de llegar al puerto de Somport sin parar una vez más. Para ser la primera vez que hago esta vertiente me voy a llevar un 'grato recuerdo'.


Creía que no iba a llegar nunca pero todo termina y corono Somport con el último aliento. La sudada que llevo encima es para verla.


En el descenso de Somport no lo puedo evitar y me veo obligado a parar en Canfranc para comer algo con fundamento o no llegaré vivo. Me meto en una panadería con barra de bar y me tomo una cocacola y un trozo grande de bizcocho que me dan la vida para poder llegar a Jaca.


De Jaca a Puente La Reina quedan casi veinte kilómetros pero con tendencia favorable y los hago dignamente para lo que ha sido esta terrible etapa de hoy, donde he sufrido como hacía tiempo que no hacía.


Mañana tengo un sector en Jaca y quería dormir donde siempre hago, junto al palacio de hielo, pero no me veo con fuerzas como para coger el coche. Como algo por comer porque apenas tengo ganas y caigo dormido en un momento, nada más poner la cabeza sobre la almohada. El stage ha empezado graciosillo.

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2 comentarios :

  1. Muy buenas.
    ¡Estuviste muy cerca de mi casa! Una buena ruta, lástima el cansancio y el sueño, sino estoy seguro que hubieses ido a Puente La Reina por Aratorés- Aísa- Jasa.
    Un saludo.

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    Respuestas
    1. A 10km, no? No creas, ya me acordé. Es más, me he pasado unos días en Pirineos por pura envidia, jejeje

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