El bosque de Buçaco

Las previsiones meteorológicas que traía de casa ya vaticinaban que hoy iba a llover. Contaba con ello y por eso esta jornada era un poco comodín. Ha estado lloviendo toda la noche en Vila Nova de Monsarros y la mañana pinta parecida. No tengo prisa y me espero a que pare. Aunque lo más probable es que se ponga a llover de nuevo, por lo menos no salgo mojado ya de inicio.

XTREM CAT 1 CAT 2 CAT 3 CAT 4


BUÇACO Vila Nova 545 12 4 % IR


Hay una ventana de claros y salgo del coche. He dormido en el aparcamiento del polideportivo de la localidad y bajo hasta el cruce donde se inicia la subida, un kilómetro más abajo.


El suelo está muy mojado y salpica demasiado. No he traído guardabarros y llevo el culo mojado a las primeras de cambio.


Voy camino de Luso con muy poca subida. A un primer kilómetro con un suave 4% le siguen dos o tres más prácticamente llanos. Es una subida muy flojita en todo momento.


Llego a Luso, donde puede decirse que empieza la subida de verdad. Pero antes hay que cruzar de lado a lado. El pavé vuelve a molestar lo suyo e intento librarlo por la acera porque no hay gente por las calles, solo algún que otro belén. En las farolas hay altavoces con villancicos que me ayudan a ir más rápido para librarme de la música cuanto antes.


Dejo el empedrado y empieza la subida de verdad, con cuatro kilómetros al 6%. No son números importantes pero hay un problema: se cruza la zona de peaje por una pista de pavé muy incómodo y resbaladizo por la lluvia.


La subida es gratuita para ciclistas y peatones, así que solvento la barrera con un saludo de la chica de la garita. A partir de ahí, con cuidado de no caer porque los pedruscos resbalan mucho.


Ha empezado a llover hace un buen rato y llego al Palacio Hotel de Buçaco en el momento en el que más agua cae, lo que me obliga a meterme debajo de los árboles para sacar fotos, con muchas gotas en el objetivo.


Tras la nube vienen unos buenos claros y va despejando según salgo de la zona acotada. Hay otra barrera en la parte alta, enlazando con la carretera que tengo que seguir para llegar a la Cruz Alta.


La carretera sigue subiendo pero la pendiente va templando poco a poco. Lo malo que tiene esta subida es que el final es de esos indefinidos que no te llevan a ninguna parte.


Con riesgo de incendios en nivel amarillo, vuelve a chispear. Ya he llegado a la cota más alta pero sigo la carretera durante un kilómetro para ver qué me encuentro.


Hasta que me canso de no ver nada y decido que ya es suficiente. En la bajada me vuelvo a parar en la barrera al ver a un soldadito de plomo que se me había pasado en el museo militar.


Por suerte, no tengo que volver a cruzar todo el bosque de pavé y puedo enlazar con la carretera que bordea el parque y que baja a Luso de forma más directa. No me hacía ninguna gracia bajar con las piedras mojadas.


Parece que aclara el día. Como es un día comodín y el alto do Trevim se encuentra de camino, me acerco hasta Lousa. Ya hice este CIMA en su día, en la Vuelta a Portugal, pero lloviendo y con alforjas no le pude hacer fotos. Al llegar a Lousa, se pone a llover, con la montaña cubierta de niebla y con un viendo huracanado que da miedo, imposible para subir de nuevo. No va a poder ser pero no hay mal que por bien no venga. Así puedo viajar de día porque tengo doscientos kilómetros hasta Lisboa, donde he diseñado una bonita circular para mañana.

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