Parque Natural da Serra de São Mamede

Ya estoy en el último día de este stage portugués. Es el día en el que voy a tener más BIGs en la agenda, con tres subidas, dos de las cuales están muy cercanas en pleno Parque Natural da Serra de São Mamede. Portalegre es el punto elegido para montar una ruta circular que me permita anotarme estos puertos.

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P.N. São Mamede Portalegre 62 km 1750 m+ IR

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He dormido junto al campo de fútbol, en una explanada en la que el aparcamiento es libre, ya que en todo el centro de Portalegre hay zona azul. Hay mucha niebla en el momento de mi partida y me dirijo al primer alto del día, la subida a Salão Frio.


Me meto por una calle con un porcentaje importante hasta llegar al Convento de Santo Antonio. El GPS me ha jugado una mala pasada y no hay salida asfaltada, solo una pista de tierra que enlaza después con la carretera. Como llevo mapa en el GPS, no me resulta difícil rehacer el trazado y vuelvo para abajo, buscando una calle que enlace con la carretera del puerto.


La subida a Salão Frio es corta y de poca pendiente. No hay nada de tráfico, como si todo el mundo estuviera durmiendo. He madrugado a tope y en Portugal hay una hora menos.


En el alto tomo el desvío hacia Monte Carvalho y comienzo una suave bajada. Empiezo a vislumbrar algún claro aunque el día está muy amenazante.


El inicio está resultando ser un sube y baja continuo. Camino de Portagem me encuentro con otro pequeño puerto: la subida a Alvarroes.


Me va tranquilizando ver que salen algunos claros entre tanta nube. La carretera sigue estando desierta y, en algunas zonas, hay humedad como si hubiera estado lloviendo hace poco.


En el descenso a Portagem ya voy viendo la montaña en la que está situada Marvão. Tiene la parte alta cubierta por una nube pero se intuye el castillo y toda la muralla que rodea a la pequeña población.


La vertiente de Portagem para subir a Marvão tiene seis kilómetros a un suave 5% por una carretera perfecta y completamente desierta. El único problema es que se ha levantado un aire muy molesto.


En cuanto tengo un poco de altitud ganada y empiezo a rodear la montaña, aparece una extensa llanura. Marvão no tiene salida, así que los dos últimos kilómetros tienen que ser un sube y baja.


Llego a Marvão y la carretera se termina junto a la entrada de la muralla. A partir de ahí, el resto de subida se hace por las callejuelas estrechas con suelo de pavé.


Por suerte, hay una línea central de baldosas por la que se puede ir con un poco más de comodidad. La cómoda pendiente de toda la subida se ve incrementada en esta parte final y se agradece no ir dando botes tan brutos.


El concepto de localidad amurallada alcanza otra dimensión en Marvão. Es una pena que el día esté tan triste porque resulta espectacular ver todo el conjunto desde el castillo del alto.


Regreso sobre mis pasos en el primer tramo de bajada y, en el cruce, tomo la dirección de Santo Antonio das Areias. En este descenso me caen un par de gotitas, amenazando lluvia para lo que me queda de etapa.


Hay una tachuelita camino de Ponte Velha, desde donde comienza la subida al puerto de San Pedro, fronterizo con España a la altura de la provincia de Badajoz. Miro el desnivel que llevo y me sorprende bastante, ya que no he tenido ni un metro llano en los pocos kilómetros que llevo.


Sin llegar a coronar el puerto de San Pedro, tomo el desvío de Porto de Espada. Aunque queden un par de kilómetros para el puerto, son casi llanos, ya que la pendiente fuerte está al inicio de la subida.


Una pequeña pista me deja en Porto de Espada y tengo que bajar andando por las calles de esta pequeña localidad tienen un pavé desmedido que más bien parecen piedras de río que adoquines. La fuerte pendiente, unida a la humedad de la fina lluvia que ha empezado a caer, casi hacen que me vaya al suelo en varias ocasiones.


Llego al punto más bajo y empieza la subida a São Mamede. Es el punto más alto que da nombre a toda la sierra y, por extensión, a todo el parque natural.


Son diez kilómetros al 5% pero muy engañosos, ya que tienen algún que otro tramo de bajada en la primera parte que desvirtúan bastante los números globales del alto.


El embalse de Apartadura queda a un lado cuando se empieza la subida final, con una acceso a las antenas en el que se superan los mil metros de altitud.


El porcentaje se ha mantenido en torno al 6-7% durante un par de kilómetros, hasta llegar el desvío final que lleva a las antenas. Hay un cartelillo con la altitud de la montaña y enfilo este kilómetro final, mucho más exigente.


La pendiente va creciendo poco a poco. El reloj va marcando 12%, 13%, ..., 17%, ... hasta que veo un tope del 19% llegando a las antenas, en un final muy exigente.


Es una lástima que la niebla lo cubra todo y que me quede sin vistas. Hago la bajada por Reguengo y me topo con un par de subidas fuertes, con las que ya no contaba, camino de Portalegre.


Llego a Portalegre y el paso por la localidad es una pequeña tortura. Todo el centro está pavimentado y no soporto circular con las clavículas dando botes. Me queda un kilómetro para llegar al coche cuando ... ¡se pone a llover!


Llego al coche con el toque de campana. Abro el portón del maletero para reguardarme de la lluvia mientras cargo la bici y me cambio de ropa porque se me ha mojado bastante en tan solo un par de minutos. El último BIG del viaje lo tengo a más de cien kilómetros de distancia y no me apetece hacer el trayecto mojado.

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2 comentarios :

  1. Portugal es el paraíso de los amantes del pavé. Vaya tela, jaja

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