De las Encartaciones a la Meseta

Hoy tengo planeada una ruta de doscientos kilómetros exactos con una subida a la Meseta burgalesa. La idea es estirar los kilómetros y llegar a tres mil metros de desnivel positivo acumulado por primera vez en lo que va de año. Para ello, escojo Los Tornos como puerto de subida y Orduña como puerto de bajada.

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Encartaciones a la Meseta Bilbao 150 km 2300 m+ IR

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Salgo a las nueve de la mañana y tiro para Barakaldo, donde me encuentro con un pelotón enorme de unas 80-100 unidades. Se trata de la salida dominical de la Sociedad Ciclista Bilbaína y a los numerosos integrantes del club se le suman toda la gente que van absorbiendo.


Me cuesta pasar a todo el grupo pero consigo hacer en solitario todo el tramo que va de Trapagaran a Gallarta, hasta que los más rápidos del enorme pelotón me pasan en las inmediaciones de Muskiz. Tiro para Sopuerta metido en el pelotón pero veo que aminora el ritmo y me vuelvo a adelantar, dejándolos de ver ya para siempre.


Sopla viento contrario en toda esta parte y subo El Peso cruzándome con un montón de ciclistas, tanto individuales como pelotones más o menos numerosos. Hacía tiempo que no me acercaba a Carranza por esta carretera.


Estamos a media mañana y se espera un día caluroso. No se ve ni una nube y empiezo a subir La Escrita con la ropa de invierno molestando. Las temperaturas todavía son bajas en los extremos del día y no se puede prescindir de la ropa de abrigo, lo que es un engorro para las subidas.


La Escrita es un puerto muy cómodo, donde la pendiente siempre se mueve en torno al 4-5%, perfecto para ir calentando motores. Paro a la altura del cartel de puerto para echar una meadita y comer algo y, en ese tiempo, me da para ver a media docena de ciclistas más.


Empiezo a bajar y me tengo que parar para disfrutar de las montañas cántabras nevadas sobre el valle de Carranza en lo que es una estampa magnífica. Ha estado nevando estos días atrás y el puerto de Lunada está cortado.


En Carranza tiro para la izquierda, dejando a un lado el puerto de Ubal para seguir hacia Aldeacueva. Hace muchísimo tiempo que no subo a Las Arreturas y me apetece cambiar de valle por ahí.


Los cuatro primeros kilómetros tienen un 7% de media totalmente constantes, hasta llegar a Aldeacueva. El calor empieza a ser un pequeño lastre.


A pesar de que los árboles estén sin hojas, está todo muy verde y resulta muy tranquilizante pedalear por esta zona. Al ser una subida paralela al puerto de Ubal, no hay nada de tráfico salvo algún que otro todoterreno que baja. Aún así, me cruzo con el camión cisterna de leche que anda recogiendo por las granjas de la zona.


Llego a Aldeacueva y la cosa se suaviza mucho al pasar la carretera a pista híbrida. Es una mezcla de asfalto y hormigón algo estropeada en algunas partes.


Corono Las Arreturas y el viento hace acto de presencia en el preciso instante en el que me asomo al valle de Lanestosa. Antes de bajar, paro un momento para comer algo ante la atenta mirada de un grupo de cazadores.


La pista de bajada está algo botosa pero en buen estado. El problema es el viento que sopla con demasiada fuerza. Decido subir a Los Tornos por El Pardo, ya que nunca me he metido por esa pista que enlaza tan bien con Las Arreturas.


La pista está muy estropeada en algunas partes pero ese no es el mayor problema. A las fuertes pendientes, que rondan el 15% en muchos momentos, se le une un vendaval que me deja clavado.


Empalmo con la carretera de Los Tornos y me debo meter en un corredor de aire porque resulta insoportable. Me quedan cuatro kilómetros al 6-7% y hay momentos en los que no puedo pasar de 5km/h, estando a punto de irme al suelo con alguna que otra racha de viento.


Dejo atrás el desvío de Fresnedo y me meto en la zona protegida de la ladera, lo que hace que el viento no sea tan molesto. A cambio, la sensación térmica baja mucho por tratarse de una zona sombría y con restos de nieve en la cuneta.


Corono el puerto de Los Tornos y apenas puedo parar en el mirador al quedar de nuevo expuesto a la corriente de aire. Sopla de sur, totalmente de cara yendo hacia Burgos, lo que me hace replantearme la vuelta.


Estoy a punto de volverme hacia Cantabria pero decido descender hasta Bercedo para darme la vuelta por el puerto de El Cabrio. Acabo de estar varios días luchando contra el viento en Almería y, ahora mismo, es lo que menos me apetece.


El giro resulta un alivio. No tengo ninguna necesidad ni obligación de respetar mis propios planes, con lo que dejaré el paso por el puerto de La Horca para otro día.


El descenso es muy rápido aunque, en la vertiente cantábrica, el viento apenas sopla. No me siento especialmente cansado y, en Villanueva de Mena, me meto por Ordunte.


Solamente son dos kilómetros y medio de subida al 5% muy agradables que sirven para interrumpir la bajada hacia Balmaseda, que resulta demasiado larga. Es la hora de comer y huele a chuletón por todas partes, lo que me abre el apetito a lo bestia. Desde aquí hasta llegar a casa solo puedo pensar en comida.


Corono el alto de Ordunte y me quedan casi cincuenta kilómetros de bajada hasta Bilbao. El fresco de la meseta ha dado paso a un ambiente mucho más caldeado que me vuelve a hacer pasar calor.


La carretera que sigue junto al embalse de Ordunte es un dulce paseo y un bilbaíno se siente como en casa, ya que el embalse pertenece a Bilbao y este agua es la que sale por mi grifo.


Vuelvo a conectar con la nacional de Burgos y bajo hasta Balmaseda. En un momento me encuentro subiendo el repecho del Gobeo, camino de Zalla.


Me paro en Sodupe para echar un trago de una fuente. Me quedan menos de veinte kilómetros para llegar a casa y empiezo a notar las piernas muy cascadas, como falto de fuerzas. Solo me quedan los repechos de La Cuadra y Alonsotegi pero me cuestan más de lo debido.


La llegada a Bilbao no es tan buena como debería haber sido para una ruta de esta categoría. Se nota que aún me falta mucho en la preparación de la bicicleta y que tendré que poner algo más de mi parte si quiero estar a punto para disfrutar como se debe en la próxima primavera.

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2 comentarios :

  1. Enorme rutón te has metido, Joseba. Conozco parte del recorrido, como la zona de Ubal, que ya lo subí, y Los Tornos. No conocía esa vertiente de El Pardo. La vuelta, bajando y con viento a favor. Irías como una bala.

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    1. Naaa, un paseo. Mucho más quería haber hecho.
      Pues no creas. En la meseta tenéis claro que si sopla del este, sopla del este siempre, pero aquí en la Cordillera Cantábrica, al haber montañas por todas partes, se produce un fenómeno curioso digno de estudio. El viento puede soplar en una dirección pero luego busca su camino por los diferentes valles creando corrientes que ríete tú del túnel del viento. De hecho, siempre que se baja El Cabrio con viento favorable del sur te lo encuentras en contra a partir de Balmaseda. Los ingenieros aerodinámicos de McLaren mejor estarían trabajando en Bilbao que en las llanuras de Londres. Donde he visto este efecto más brutal ha sido en Asturias, tal vez por la mayor profundidad de sus valles. En una ruta, creo que con JavierAviles, viento en contra bajando Ventana y seguido también subiendo Cobertoria. ¿Cómo se come eso?, jejeje

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