Subida al Cerro Nimax

No ha dejado de soplar el aire en toda la noche y, para colmo, he tenido la visita de la Guardia Civil. No sé si porque alguien ha llamado o porque han visto el coche solo en el aparcamiento del restaurante de la rotonda de Gérgal. La verdad es que han sido muy majos y, después de despertarme con la luz de las linternas, me han deseado que pasara una buena noche. Por la mañana, como el viento es tan fuerte que no creo que pueda hacer demasiado, me desplazo hasta Tabernas para intentar, si veo que calma un poco, hacer un sube y baja hasta la Tetica de Bacares.

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Subida al Cerro Nimax Tabernas 72 km 1700 m+ IR

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Llego a Tabernas y la cosa pinta muy muy mal. Hace buena temperatura y luce el sol pero el viento es tan fuerte que empiezo a pensar que se me va a jorobar la semana en Almería.


En una pequeña tregua del vendaval, decido ponerme en marcha y tratar de aprovechar un poco el tiempo. La carretera que va de Tabernas a Velefique consta de largas rectas y el viento de costado, con predominio desfavorable, se hace demasiado incómodo.


En estos primeros kilómetros coincido con un betetero de la zona. Vamos charlando pero me deja tirado en cuanto pasa un ciclista con un ritmo superior al mío. Cosas que pasan de vez en cuando.


Sigo en solitario, a mi ritmo. Todavía no ha nacido nadie que haga que vaya a un ritmo mayor del que me apetezca. Me voy acercando a Velefique y el aire, al estar más protegido por la sierra de Los Filabres, me da una pequeña tregua.


Los dos ciclistas de antes vienen de frente, antes de llegar a la localidad de Velefique. Pensaba que también iban a subir el puerto pero ya veo que no. Han sido casi veinte kilómetros de suave aproximación, aunque subiendo casi quinientos metros.


A partir de aquí, son catorce kilómetros hasta el puerto de Velefique y casi cuatro más para llegar a la Tetica de Bacares. Como en los grandes puertos, hasta el puerto hay carteles cada kilómetro con los datos de la subida.


Los primeros cinco kilómetros son las más intensos de todo el puerto, con una pendiente que se mantiene siempre en torno a un 9%. De vez en cuando, aunque sin demasiada longitud, hay alguna que otra rampa de doble cifra.


Se nota que es un puerto utilizado en carreras profesionales porque hay un montón de pintadas por el suelo. Ir leyendo los nombre hace que sea más entretenido.


Velefique queda abajo y la pendiente empieza a suavizar un poco. El aire no me ha molestado nada en esta primera parte de la subida. Vienen unos cuantos kilómetros con pendientes medias que rondan el 6%.


Como el trazado es muy curvilíneo y se puede ver gran parte de la subida, hace rato que había divisado a unos cuantos ciclistas por delante de mí. Me voy acercando a ellos hasta que me los encuentro detenidos, descansando un momento. Me paro y charlamos un rato. Tanto ellos como yo tenemos pensado subir y, si el viento lo permite, girar hacia Calar Alto. Ellos por pista y yo por Bacares, obviamente. El problema es que, a medida que ganamos altitud, el viento está teniendo mucha más presencia y empieza a ser algo molesto.


Dejo a los cuatro beteteros dando buena cuenta de unas barritas y sigo para arriba. Esta parte es la más entretenida, con un montón de curvas de herradura que me permiten ver cómo van subiendo ellos poco después.


Las herraduras hacen que un tramo sea con viento favorable y el siguiente con él en contra. La diferencia es enorme pero se lleva bien porque la pendiente cada vez es más suave.


Se pasa por una zona arbolada y la pendiente baja del 3% hasta el puerto de Velefique, lo que permite ir disfrutando de las vistas del trazado en toda la ladera. Se puede ver al grupo de beteteros mucho más abajo.


En esta zona desprotegida soy consciente de que bastante voy a tener si puedo subir hasta la cima de la Tetica de Bacares. Ya lo pasé mal ayer bajando Calar Alto y no tengo ninguna gana de repetirlo.


Corono el puerto de Velefique, con dos kilómetros de pendiente inapreciable, y tiro para la base de la Tetica de Bacares. La zona arbolada protege del aire y no me cuesta mucho llegar hasta el desvío.


En el desvío sopla de lo lindo pero, al meterme por la pista, me encuentro de nuevo muy protegido y no me molesta nada el aire. Pensaba que iba a sufrir en estos kilómetros finales y no están resultando nada molestos.


Ya solamente me quedan las zetas finales para llegar a las antenas. Son dos kilómetros y medio al 8% con alguna pequeña rampa de doble cifra. Inicio este tramo pensando que el aire va a ser tremendo.


Pero la propia 'teta' me sirve de parapeto del viento y me protege hasta la zeta final, donde el viento corre desbocado y me revela su verdadera intensidad. Sopla que te cagas.


La última rampa es cementada, la de mayor pendiente de toda la subida, por encima del 15%. Vuelvo a tener fortuna porque se rodea la montaña y esto frena el viento aunque, al salir a la pequeña explanada de cima, casi me tira al suelo.


Me es imposible sacar la cámara en la cima y tengo que bajar unos metros para volver a la protección de la 'teta'. Las vistas son impresionantes desde aquí y es una pena que no pueda disfrutarlas un poco más.


El fortísimo viento de la cima, que tiene pinta de ir a más según avance el día, hace que desista de tirar para Bacares y decido dejar el día en un simple sube y baja. Me cruzo con tres de los ciclistas en el llano posterior al puerto de Velefique y, poco después, me encuentro con el que falta. No anda muy bien de forma y ha decidido esperar a que se den la vuelta. Al final, el viento hace que tampoco vayan a tirar para Calar Alto y hacen como yo, subiendo a la Tetica de Bacares.


Me despido del chico y tiro para Tabernas, ahora con el viendo lateral con predominio favorable, lo que hace que vuele. Aunque solo lo justo porque las rachas son muy bestias y me desequilibran bastante.


Han sido más de setenta kilómetros, otro dos mil y un desnivel decente, así que me quedo satisfecho. El problema es que el viento está dando al traste con los planes que había traído y me dan ganas de volverme para casa. Solo llevo tres día y decido quedarme uno más para amortizar algo más tan largo viaje. Como no quiero que el coche vuelva a parecer una batidora por la noche, me acerco hasta el campo de fútbol de Tabernas, que está en un alto con unas buenas vistas sobre el Desierto de Tabernas, para protegerme aparcando el coche entre dos paredes. El sitio es cojonudo porque no me molestará nadie y el viento, que mueve los árboles de lado a lado, me dejará dormir tranquilo. 

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2 comentarios :

  1. Qué ganas tengo de hacer esa subida. Oye Joseba,¿quedaba algo del pino que plantaste en 2011 cuando casi te pillan? Jajajaja...

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    Respuestas
    1. Es la subida top de Almería, sin duda. El pino fue en 2009 aunque la entrada la hiciera en 2011. No debió enraizar bien, jajaja

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